RAUL LEGNANI
-¿Como está Fidel?
-Está mejor, se va recuperando y se reintegrará a todas sus tareas y responsabilidades. Ha podido superar todas las consecuencias de la operación y va marchando bien su proceso de recuperación.
-En general los grandes líderes son personas muy difíciles cuando están enfermas. ¿Llama mucho, los molesta permanentemente, pide información?
-En los momentos de más peligro, en los momentos de mayor gravedad, habló de todas las variantes que se le presentaban por delante. Exigió ánimo a los que estábamos a su alrededor y realmente mantuvo siempre una gran serenidad y una gran ecuanimidad. Como combatiente revolucionario podemos admirarlo en este episodio de su vida que es enfrentar una enfermedad grave, porque lo ha hecho con mucho valor y serenidad. También con mucha responsabilidad.
-Se le vio en la televisión haciendo ejercicios, seguramente acatando órdenes de los médicos...
-Sí, eso es más reciente, yo me refería a los momentos más difíciles. Ahora la recuperación es larga, pero está mejor. En la medida en que se va recuperando va participando mucho más en las cuestiones del país. Se le está consultando en las decisiones más importantes.
-Usted personalmente en su casa, con su familia, con sus amigos, ¿cómo recibió la noticia de la enfermedad de Fidel?
-La enfermedad de Fidel era algo que todos los cubanos sabíamos posible, pero no pensábamos en eso por razón de que Fidel no acostumbra a enfermarse (se ríe). Es que en toda su vida no sólo ha tenido una gran salud, sino también una gran voluntad de trabajo. Por lo tanto, a pesar de que era previsible y humano que pudiera enfermarse, no era algo que estaba en nosotros. Pero te diría que la situación fue de dolor, de consternación y a su vez de tranquilidad y de confianza. Creo que lo que ha pasado hoy en el país es que el pueblo ha dado una gran muestra de confianza en la revolución y en sí mismo. Aquellos que afuera de Cuba se preguntaban qué iba a pasar cuando Fidel no estuviera, que pasará después de Fidel, aquellos que estaban seguros que vendrían sublevaciones populares e inestabilidad social, se encontraron con una realidad diferente, con un pueblo que confía en su futuro y en la obra que se ha construido en estos años.
Estados Unidos previó que con la muerte de Fidel o una cosa como la que ocurrió, el país no tendría capacidad de mantenerse. Ellos han sido víctimas de su propia mentira y víctima de sus propios augurios apocalípticos. Se diría que hay un plan yanqui para cuando él está y un plan yanqui para cuando Fidel no esté, pero no había un plan yanqui para cuando Fidel está, y no está en funciones. Por eso se quedaron sin plan.
-¿Ustedes tienen un plan sin Fidel?
-Nosotros tenemos un plan sin Fidel y creo que el propio Fidel ya lo proclamó, cuando delegó funciones en Raúl y otros compañeros. Nosotros tenemos confianza en la obra de la revolución, entendiendo esto como ideas, como valores morales, como valores éticos, como cultura política en la población, como educación de la población. Tenemos confianza en las instituciones, en el partido y en la obra moral de la revolución, que es la garantía del futuro del país.
- Sin faltarle el respeto a nadie... Pero cuando en un grupo de animales desaparece el líder o se enferma, surge otro. ¿Ese liderazgo es hoy Raúl Castro? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuál es la idea?
-Llevan años preguntándonos qué va a pasar cuando no esté Fidel, ahora no van a empezar a preguntar cuando no esté Raúl (se ríe). ¿Por qué Cuba tiene que dar tantas explicaciones? Yo creo que con Raúl hay una continuidad histórica. Raúl se hizo líder arrebatándole las armas al ejército de la dictadura de Batista en los muros del cuartel Moncada. No se hizo líder por decreto, por eso tiene un gran prestigio en la revolución. Lo más importante es identificar realizaciones y no nombres. Creo que la revolución tiene realizaciones de tipo moral muy importantes.
-Un día la generación que tiró a Batista no va a estar. Vienen otros dirigentes de la edad de usted, pero sin aquella épica. ¿Cuál es la épica de su generación?
-Todos los que vinimos después de la generación del Moncada somos una mezcla de generaciones. Es la generación de Playa Girón, de la crisis de octubre, de la lucha contra bandidos, es la generación de la resistencia al imperialismo norteamericano, de la resistencia al terrorismo y al bloqueo. Es también la generación de los combatientes internacionalistas en Angola, es la generación del internacionalismo, de los médicos internacionalistas, de los maestros internacionalistas, del esfuerzo por construir una sociedad justa, solidaria, equitativa, donde predominen los valores de justicia y de igualdad social. Se ha creado una generación de cuadros muy amplia, de miles de cuadros, de decena de miles de cuadros, que son la confianza en el futuro.
-Ustedes nacieron con el mundo marchando al socialismo, con el apoyo de la Unión Soviética. Eso cambió. ¿La caída de la URSS fue para usted un momento fuerte?
-Sin ninguna duda, fue un momento fuerte. Del campo socialista recibimos una gran solidaridad, de la URSS y otros países. Cuando desaparece la URSS y el campo socialista, muchos creyeron que la revolución cubana iba a desaparecer. Pero ni fue así, porque nuestra revolución ha sido muy auténtica y por eso tiene su propia fuerza. Luego vino una época en que recrudeció el bloqueo y Cuba quedó prácticamente sola; sin embargo, pudimos resistir.
Ahora también se está viviendo el derrumbe del neoliberalismo, que no es más que el capitalismo desnudo, es capitalismo sin ropa, es el capitalismo salvaje. Cuando surgió el socialismo, el capitalismo tuvo que disfrazarse de obras sociales, cuando la crisis de la URSS el capitalismo se volvió a desnudar. Pero hoy estamos asistiendo al entierro del neoliberalismo, porque el mundo ha visto que el mercado no resuelve los problemas, que sin solidaridad no hay futuro, que no es el libre comercio el camino para el desarrollo de un país. No hay libre comercio entre un pequeño país y otro con una economía desarrollada. El mundo está viendo todas las injusticias de 20 años de neoliberalismo. Hoy América Latina es la región más desigual del mundo, la diferencia de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 44 veces. Cuando hay crecimiento económico, hay más crecimiento de la desigualdad en la economía capitalista. No hay salida dentro del capitalismo, por eso defendemos con mucha fe el socialismo.
-Hoy hay un cambio en América Latina, con la presencia de gobiernos de izquierda y progresistas, contradictorios ellos. ¿Cómo evalúa Cuba esta nueva realidad?
-Efectivamente hay un cambio, que se puede decir que es contradictorio, que tiene características diversas en distintos países. Apreciamos eso como algo que tiene que ser así. Nosotros no creemos que el capitalismo y el actual orden internacional sean justos, porque cuando más pobre es el país menos créditos le ofrecen.
-¿Cómo explica que en una América Latina progresista hayan problemas entre Argentina y Uruguay, entre Evo Morales y Brasil? ¿Estamos ante un resurgimiento de nacionalismos?
-Es que los problemas son complejos, son difíciles y los gobiernos se enfrentan a realidades muy complejas y diversas. Las contradicciones que tú señalas son innegables. En la medida que los gobiernos son más progresistas y más responsables, es más fácil encontrarle soluciones a esos problemas.
-¿Cambió el mundo desde que el Ché denunció a la Alianza para el Progreso, en la década del 60?
-Creo que el mundo cambió para peor. La Alianza fue una propuesta para impedir que se generalizara el ejemplo de la revolución cubana. Eso no le dio resultado. En la misma Cumbre Iberoamericana hemos discutido el tema de la migración. Hay emigración porque hay desigualdades, pero también hay mucha hipocresía en la forma en que los países ricos tratan el tema de la emigración. Si el emigrante es pobre, si es trabajador, surgen los muros para contenerlo y hay devoluciones a los países de origen. Pero si es calificado, entra en el plan de captación. EEUU califica bien a aquellos que dejan emigrar a las mujeres y hombres calificados. Hemos denunciado que la emigración es consecuencia del injusto orden económico y político internacional.
-¿Cómo se transforma ese orden injusto?
-Es posible transformarlo. Para ello en primer lugar hay que hacer conciencia. No basta con decir las cosas aunque hay que decirlas, hay que decir las verdades, hay que denunciar la injusticia. Hay que decir que los precios de las materias primas son muy bajos, hay que decir que hay un intercambio desigual, hay que decir que no hay efectiva ayuda al desarrollo. También hay que hacer resistencia y hay que proclamar el derecho que tienen los países subdesarrollados a no pagar la deuda externa, el derecho a aplazar el pago de la misma, porque ya se ha pagado más de una vez.
El año pasado América Latina pagó más de 200 mil millones de dólares. Hoy, al ganarse en conciencia, van surgiendo gobiernos que asumen esta posición, porque de las mismas crisis salen las soluciones. El mundo está asistiendo a una crisis ética, moral, pero también ambiental.
-¿Está de acuerdo con Tony Blair de que hay un peligroso deterioro ambiental?
-Con Blair no estoy de acuerdo en nada, por principio, pero sí estoy de acuerdo en algo que coincida con lo que estoy diciendo ahora; no tengo problema (se ríe). No puedo estar de acuerdo con él porque acaba de hacer una guerra con Irak, donde ha matado a 100 mil personas, han destruido el patrimonio de la humanidad. La guerra deteriora el medio ambiente y agravan las crisis económicas. El mundo necesita una sociedad más racional, que ahorre más energía.
-La política es la madre de todas las soluciones, pero el comercio también es importante. Si el bloque se debilita ¿Cuba está dispuesta a abrirse al mundo, aumentando su comercio?
- En lo que va del año el intercambio está creciendo un 37% y la economía del país creció 11.8% el año pasado. Ahora, nosotros estamos de acuerdo en un intercambio comercial justo. Yo creo que las economías pequeñas debemos de tener un trato preferencial. No puede ser que el comercio entre Uruguay y Brasil no tome en cuenta el tamaño pequeño de la economía uruguaya, para que ese comercio sea justo. Nosotros tenemos acuerdo comercial con Venezuela y unilateralmente hemos levantado los aranceles a la importaciones provenientes de ese país. Porque nosotros concebimos el desarrollo y la integración en base a la complementariedad y no en la competencia. Las economías de América Latina deben complementarse solidariamente y ayudarse para competir en ese mercado internacional.
-¿Cuba está más cerca de Chávez o de Lula?
-Cuba está más cerca de Cuba. Nosotros tenemos una relación muy estrecha con la revolución bolivariana, también con Lula con quien tenemos una relación histórica. Tenemos una gran simpatía por esos dos gobiernos. Una cosa es Venezuela y otra cosa es Brasil, otra cosa es Bolivia, sentimos una gran admiración por Evo (Morales) a quien en la Cumbre lo vimos brillar. Nos sentimos muy cerca de gobiernos latinoamericanos, entre ellos el de Uruguay.
-¿Se puede abrir el comercio de Cuba con EEUU?
-Con la Administración Bush se ha acrecentado el bloqueo que ya lleva 47 años. A partir de 2004 Bush ha tomado medidas de desesperación, donde la única opción que parece quedarle es la guerra. Hay un plan de anexión de Cuba que se ha llamado "Plan para la transición en Cuba", que tiene un anexo secreto. No hay duda de que ese anexo secreto es la agresión militar, porque todo lo demás ya lo han hecho: guerra económica, bloqueo, prohibición de remesas, prohibición de viajes, campañas de difamación, campañas de radio y televisión, terrorismo. Nosotros estamos seguros que vamos a enfrentar esas medidas de EEUU y que no van a doblegar a la revolución.
-¿Usted cree que van a invadir a Cuba?
-Nosotros estamos convencidos de que desearían invadir a Cuba y que podrían hacerlo, por lo cual cometerían un gran error. La posición militar ha estado presente durante todos los años de la revolución: la aplicaron en 1961 en Girón. EEUU está en una guerra en Irak donde si se va, es una derrota, y si se queda, es una derrota. La guerra no es la solución de los problemas de este mundo y la guerra de la Administración Bush no es contra ejércitos, sino contra pueblos, contra la población civil.
-Según la autobiografía de Clinton, Cuba tuvo contactos con EEUU o por lo menos conversaciones. ¿Prefiere al Partido Demócrata o al Republicano?
-El Partido Demócrata y el Republicano son el mismo partido, con matices. Nosotros preferimos que un día no exista el imperialismo. Nadie le va a hacer una guerra, pero un día se va a destruir. Hoy se ve la decadencia de EEUU.
-¿En qué?
-En la moral, en la ética. En una política sustentada en mentiras, en hipocresía. Cuando hay decadencia moral y ética se destruye el poder. Ellos sostienen una decadencia económica y militar, pero tienen una decadencia moral y ética y eso corroe el poder.
-Pero Fidel se enoja mucho cuando aparece la corrupción en Cuba. ¿La corrupción está en su sociedad?
-Sí, nosotros tenemos fenómenos de corrupción porque somos una sociedad de seres humanos. Pero cuando hablamos de corrupción en Cuba, no se compara con la que hay en el mayor número de países del mundo. Nosotros no tenemos corrupción en la dirección del partido y del gobierno, no tenemos corrupción en las fuerzas armadas. Tenemos corrupción en las empresas a nivel de determinadas actividades sociales, que combatimos mucho. El capitalismo no puede existir sin corrupción, porque le es consustancial, el capitalismo la genera. La corrupción es contradictoria al socialismo, no puede existir socialismo con corrupción, por eso la combatimos en Cuba. No hay un dirigente de la revolución que no tenga un solo dólar en un banco, porque hay austeridad en la vida de los principales dirigentes y por eso se puede combatir la corrupción.
-¿No hay en Cuba una burocracia estatal proclive a la corrupción?
-Hay una burocracia estatal. Nuestro deber es luchar contra la corrupción. Nosotros no tenemos una sociedad perfecta y creo que no la tendremos nunca. Lo que tenemos es la posibilidad de luchar por una sociedad perfecta y la posibilidad de hacer una sociedad cada vez mejor. El problema de la corrupción lo planteamos públicamente, lo discutimos. En la medida que hacemos participar al pueblo de esa batalla, mejores resultados vamos a tener contra la corrupción.
-¿Hay lugar para las pequeñas y medianas empresas privadas en Cuba?
-El futuro del desarrollo del país no es la empresa privada. Creemos en la propiedad estatal eficiente, creemos en una propiedad cooperativa y hay un determinado espacio para una actividad privada de carácter individual o de pequeña asociación. Hoy hay 100 mil campesinos privados, dueños a arrendatarios de su tierra. Es una experiencia que ha sido positiva.
Veamos modelo tan defendido de propiedad privada en América Latina y del sistema electoral. El pueblo elige a sus dirigentes con su voto, después los políticos privatizan las empresas y pasan el poder a las empresas. Después venden las fábricas a las transnacionales. Los políticos han pasado el poder que estaba en manos del pueblo, del Estado, a manos privadas y de las transnacionales. ¿Dónde está la democracia? Son gobiernos que reciben el encargo del pueblo para gobernar y transfieren esa facultad a las transnacionales y a las instituciones financieras internacionales.
-¿Debe seguir el modelo de partido único?
-Sí, pero respetamos a los que sostienen otra cosa. En Cuba el partido no es electoral y en otros países sólo existen para las elecciones. En nuestro país la elección es participación directa del pueblo quien propone sus candidatos y elige a sus candidatos en votación secreta, luego los elegidos van designando las instancias superiores. En Cuba el pueblo designa y el pueblo elige.
-En una fábrica hay diez obreros, seis son sin partido, los otros cuatro comunistas, miembros del partido. En el momento de elegir un candidato tienen más fuerza los cuatro del partido, que actúan orgánicamente, que cada uno de los sin partido...
-No es así, porque si van a elegir los candidatos, les designan entre todos. Los comunistas no se ponen de acuerdo sobre el candidato. El trabajo del partido es hacer conciencia de la importancia de la participación y de la posibilidad de votar. Nuestras elecciones no son un concurso de popularidad, de quién promete más y de quién tiene mejor imagen. Nosotros difundimos la biografía y los méritos de cada uno de los candidatos. No es condición ser miembro del partido para ser electo.
-¿Cómo define a Cuba del puntos de vista de su economía y de su realidad social?
-Cuba ha desarrollado los servicios, por el peso importante que tiene el turismo en la economía. Los servicios de salud también se han transformado en una gran fuente de ingresos. La inversión en la educación ha permitido una gran inversión en la ciencia y en la biotecnología.
Estamos teniendo una importante inversión en la informática, avanzamos en la sociedad del conocimiento. *
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