El local partidario se encuentra a muy pocas casas de distancia de una antigua casona con una enorme palmera al frente en la cual, el hoy secretario de Estado, vivió gran parte de su niñez y juventud, y también de la escuela pública número 150 a la que concurrió. Precisamente de esa casona fue arrestado y conducido al penal de Punta Carretas, y a ella regresó apenas recobró la libertad.
Pero hoy el desafío es otro: las internas del partido de gobierno que definirán la futura integración de sus organismos de conducción, y a escasos minutos de la hora 9:30 descienden del Volkswagen "Fusca" azul oscuro Mujica y su esposa, la senadora Lucía Topolansky.
En el Zitarrosa vota Mujica porque Topolansky ya lo hizo "puntualmente", a las 9:00 horas, en el comité "Abriendo Surcos" muy próximo de donde ambos hoy viven, en la zona de Punta Espinillos. Según confía el propio Mujica, su esposa fue la segunda persona en emitir su voto en aquel local.
Mujica recoge la calurosa bienvenida de muchas personas que lo rodean para saludarlo, luego se dirige a la fila de quienes ya están adheridos a la fuerza política. Tiene cerca de diez personas adelante.
Pero cuando llega a la mesa receptora de votos, con su cédula en la mano, la encargada de la misma, Alicia Pintos, luego de saludarlo le asegura que no se encuentra en el lista de los adherentes.
"No estás en el padrón. Vas a tener que hacerte una nueva adhesión", le dice la presidenta de mesa, y le recomienda realizar otra fila para poder inscribirse y en la cual también hay otras diez personas más delante de él. Una voz anónima y sonriente comenta: "¡esto si es de Ripley!". Mujica se sonríe.
Pero todo fue un error, porque en realidad el ministro sí se encontraba en el padrón y el inconveniente pudo subsanarse rápidamente. Toma el sobre amarillo, le quita la tirilla y se dirige a un improvisado "cuarto secreto", pero antes se coloca las gafas y extrae de un bolsillo de su campera un papel con los nombres de los delegados de base que transcribe en una lista aparte.
Cuando está a punto de introducir su voto en la urna, alguien le dice: "¡aguante Pepe!". Es el canal 5 que está llegando. "Vamos a esperar al canal del Estado que como corresponde llega tarde", comenta sonriente Mujica y de inmediato agrega: "no, en realidad sí que está mejorando".
"¿Votó a la 609, ministro?", le pregunta alguien osadamente. ¿"Y, qué te parece?", responde Mujica.
El trayecto desde la mesa de votación hacia la puerta del comité no tiene más de tres metros, pero parece que fueran diez porque se detuvo a conversar al menos cinco veces. Algunas personas le agradecen por la gestión en el gobierno, otros le preguntan si trae mate o simplemente los saludan.
Ya son 10 y 15. Mujica y Topolasnsky se marchan en su automóvil, van a recorrer y a "saludar a otros compañeros" de otros comités de base del Cerro y La Teja. *
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