Gargano rompió ayer el silencio en que se había mantenido desde los días previos a la llegada del facilitador enviado por el rey de España al Río de la Plata. Empero fue muy cuidadoso en sus declaraciones porque considera que cuando se realizan gestiones diplomáticas para superar diferendos como el instalado entre Uruguay y Argentina la reserva es un factor fundamental para arribar a una solución.
En tal sentido dijo ser "optimista" respecto a que finalmente el diálogo bilateral se encamine hacia un punto en el que "se entienda que las plantas no contaminan, que se van a tomar todas las precauciones, que hay que monitorear conjuntamente y garantizar el río Uruguay para los dos".
Gargano reiteró que en ese proceso los ambientalistas también deben comprender que es contraproducente continuar anunciando y realizando cortes de ruta.
"Uruguay quiere que no exista el tema; que los cortes se eliminen. Si los cortes se eliminan se crea otro ambiente, porque fluye el turismo, porque se acaba la difusión de acciones de tipo chauvinista, y se reintegra esa cordialidad uruguayo argentino que ha habido siempre.
Esta cuestión no tiene gollete que exista", remarcó.
Siguiendo esa línea explicó que en Cancillería se preparan las audiencias que se llevarán a cabo el 18 y 19 de diciembre en La Haya para solicitar medidas cautelares que prevengan los piquetes, "y obliguen a Argentina y a su gobierno, que está muy presionado --y yo entiendo--, a actuar para decir déjenos hablar, ver qué camino puede tener la solución de este diferendo".
Además anunció que el próximo jueves y viernes presentará un planteo "firme" ante el Consejo del Mercado Común del Mercosur para exigir que Argentina cumpla con el fallo emitido en julio por el Tribunal Arbitral del bloque, que consideró a la interrupción de la libre circulación por las rutas internacionales como acciones contrarias al Tratado de Asunción.
Por otra parte aseguró que las relaciones entre ambos gobiernos se mantienen "intactas", y como ejemplo mecionó que la semana pasada se reunió con el vicecanciller argentino para acordar temas que se presentarán en conjunto al CMC.
Por ello sostuvo que el gobierno uruguayo está dispuesto a realizar "todas las acciones que sean necesarias, para que el presidente Néstor Kirchner salga airoso ante su pueblo".
El canciller mantuvo en reserva las posibles salidas al conflicto que se analizan, pero dijo que "si se pueden tomar algunas medidas que contribuyan a que el funcionamiento de la planta sea cada vez mas eficaz, y si alguien las plantea, estamos dispuestos a analizarlas y a adoptarlas". Entre estas propuestas se encontraría la reubicación del desagüe de Botnia, 30 quilómetros aguas abajo de su localización actual. Sin embargo, fuentes de la empresa y de la Dirección Nacional de Medio Ambiente aseguraron que aún no recibieron consulta alguna acerca de esta posibilidad.
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