DANILO ALBIN,
La muerte del dictador chileno despertó ayer la solidaridad de quienes a este lado del océano defienden los regímenes dictatoriales. Mediante un comunicado de prensa emitido a media tarde de ayer por la Agencia Faro órgano de prensa de la Comunión Tradicionalista-, este grupo carlista de ultraderecha informaba que su líder, Sixto de Borbón, "ha enviado su pésame a la viuda, Lucía Hiriart (quien precisamente ayer cumplía ochenta y cuatro años) y a los hijos del fallecido general". Acababa su mensaje con un elocuente "Requiescat in pace".
Comunión hizo público además un texto titulado "Pinochet: un balance mesurado desde el tradicionalismo carlista", firmado por M. Anaut y mediante el cual intentan "evitar la desmesura y demagogia con que la inmensa mayoría de los medios y los políticos del sistema se están refiriendo al general Pinochet y a su trayectoria política".
En ese artículo, los carlistas de ultraderecha buscan excusas para las atrocidades cometidas por el régimen genocida de Pinochet, aunque no dejan de criticarle su falta de apego a los sectores más "tradicionalistas" de Chile. También le atribuyen al dictador muerto la figura de "perseguido" por la izquierda, algo que, según el articulista, también sufre Bordaberry.
En ese sentido, sostienen que Pinochet "con el paso del tiempo intentó hacerse perdonar de la izquierda" sin obtener "el menor éxito, pues la izquierda por definición es despiadada --como en su declive tuvo ocasión de experimentar él mismo en sus carnes y en su espíritu de modo particularmente cruel--, máxime con quien la derrotó".
"Por eso, Pinochet, más que ningún otro de los dictadores del período, ha sido perseguido con particular saña", señalan, destacando que esa persecución "también con buenas razones, mejores razones, esa misma izquierda ha extendido al extraordinario Juan María Bordaberry, que --católico consciente y hombre tradicional y arraigado-- quiso además romper, sin conseguirlo, con el 'sistema', saliendo derrotado del trance, pero de pie".
Asimismo, llaman a "elevar una oración" por el "eterno descanso" del dictador chileno, al que, tras morir en la más absoluta de las impunidades, sólo le desean que sea alcanzado por la justicia divina: "Dios Nuestro Señor le habrá juzgado".
Cabe destacar que Comunión Tradicionalista y otros grupos católicos de extrema derecha iniciaron una campaña en defensa de Bordaberry, en la que llaman a dirigir cartas de protesta a la embajada uruguaya en Madrid y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en San José de Costa Rica.
"Se ruega a todos los hispanistas, católicos y gentes de bien que hagan llegar su protesta por la injusta detención de Juan María Bordaberry", dice la invitación, difundida a través de sitios en internet pertenecientes a los ultracatólicos españoles. *
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