Fue convocada por los representantes de la oposición Gustavo Borsari (herrerista) y Washington Abdala (Foro Batllista) para conocer detalles del operativo policial desplegado el viernes 9 en oportunidad de las marchas anti-Bush desarrolladas por el centro de Montevideo, y en particular la que protagonizó desmanes en algunos comercios ubicados en la avenida 18 de Julio.
"Asumo toda la responsabilidad política" reiteró en más de un caso. Pero más explícita fue cuando la ministra le respondió, golpeando la mesa con su puño, al diputado colorado Daniel García Pintos. El legislador le recomendó que "a la Policía no se la puede usar de escudo cuando los hechos se desbordan".
Tourné también salió a la defensiva de su subsecretario, el inspector Ricardo Bernal. "Bernal es un orgullo y a él lo resisten dijo aludiendo a la clase política porque es un oficial de carrera".
Precisamente Bernal fue el objetivo al que apuntó el diputado herrerista Gustavo Borsari, que lo cuestionó en las decisiones y manifestaciones vertidas en la sala precisamente por el novel subsecretario del Interior.
En un momento del debate, Bernal sostuvo que por un milagro no hubo que lamentar víctimas en la violenta marcha del pasado viernes defendiendo la acción desplegada por la Policía, a lo que, a su turno, Borsari le respondió: "De seguir así, un milagro va a necesitar usted para permanecer en el cargo".
Tras las seis horas de reunión en el Parlamento, la ministra aseguró que "todos los sectores políticos reconocieron que el operativo (del pasado viernes 9) había sido un éxito. La política de seguridad, y debe entenderlo todo el mundo, merece cierta altura y manejarse como política de Estado", advirtió.
Paralelamente reconoció que "debemos perfeccionarnos en la metodología. Estamos aprendiendo todos".
Tourné y Bernal se retiraron juntos pasadas las 21.00 horas por la puerta trasera del edificio anexo del Palacio Legislativo dejando un mensaje a los pocos periodistas que esperaron su salida de la Comisión: "muchachos...dejemos estos temas de una vez... la gente está cansada de tanto Figuretti".
Nunca se debe pensar que nada cambia al volver a un lugar que uno ya dejó, porque indefectiblemente siempre algo habrá cambiado. Por lo menos, eso ocurrió ayer cuando la ex diputada Daisy Tourné volvió al Parlamento pero ahora, como ministra del Interior. Varias cosas extrañas ocurrieron. En primer lugar, es raro que un ministro acuda al llamado del Parlamento un día viernes.
El día previo al fin de semana es, generalmente, huérfano de hechos políticos trascendentes en el ámbito legislativo ya que la mayoría de los legisladores lo asumen como una jornada para actividades personales o partidarias. Además, los legisladores representantes del Interior ya hace horas que se encuentran en sus pagos.
En segundo lugar, la ministra Tourné ingresó con otro aire a las instalaciones del Parlamento. Fue saludando uno a uno y con besos en la mejilla a los policías afectados a la seguridad del Palacio Legislativo, aquellos mismos efectivos con los que a diario se cruzaba cuando era diputada. "¡Hola...hola!....¿cómo están mis policías?", preguntaba a diestra y siniestra teniendo como respuesta tímidos "muy bien señora ministra".
Y en tercer lugar, es extraño que en su primera comparecencia como secretaria de Estado en una comisión, haya insumido más de seis horas ante los legisladores.
El diputado colorado Washington Abdala fue el único que había vaticinado a mediados del año pasado que Tourné iba ser designada ministra del Interior sustituyendo a José Díaz. En ese oculto rol de oráculo que tiene, el diputado forista también pronosticó: "Se imaginan a Tourné como ministra?...¡nadie se va animar a interpelarla porque el día que venga nos apabulla a todos!". *
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