A la salida del acto en el Centro Militar, el ex dictador Gregorio Alvarez, dijo que para él era "un día muy triste y de dolor". Consultado sobre las declaraciones del líder del MPP, José Mujica, en torno a que la paz llegará al Uruguay el día en que todos los protagonistas de aquellos hechos estén muertos, el ex dictador dijo irónicamente: "Está bien, entonces que Mujica empiece por dar el ejemplo".
Sobre el proyecto de reparación económica que el gobierno remitió al Parlamento, Alvarez se excusó dar su opinión "porque de temas políticos no quiero hablar y no sé qué finalidad tiene" esa iniciativa. En otro orden, reiteró que si es condenado por la Justicia, por su participación en la violación de Derechos Humanos durante la dictadura militar que lo tuvo como una de las máximas jerarquías, tendrá que acatar "porque si me insubordino, voy preso por desobediencia", sentenció. De todos modos, el ex dictador dijo que a su juicio el eventual procesamiento "no está cerca porque la Justicia no tiene pruebas".
Momentos antes de comenzar la nota periodística con Gregorio Alvarez, el sobrino del ex dictador quiso interrumpir la misma interponiéndose entre las cámaras y los micrófonos de los periodistas apostados en la puerta del Centro Militar.
En ese momento se registró algún forcejeo, sobre todo, con los camarógrafos de los distintos medios de prensa que estaban allí.
"Que quede claro que no soy el guardaespaldas, yo soy su sobrino", decía el familiar del ex dictador mientras empujaba a los periodistas.
Acto seguido, Alvarez le gritó a su sobrino: "¡Dejalos, no ves que están trabajando!".
Y luego en tono cordial, el ex represor dijo "discúlpenlo, lo que pasa es que está muy preocupado porque le asesinaron a familiares y a amigos". *
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