Jueves, 17 de mayo, 2007 - AÑO 9 - Nro.2551
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Miembro del Estado Mayor del Ejército replantea la Defensa Nacional

De la Doctrina de la Seguridad Nacional a la "guerra de todo el pueblo"

En el Ejército se elabora y trabaja sobre tácticas de "guerra popular prolongada" y estrategias no convencionales con la participación de "toda la población" para enfrentar una agresión de "una potencia exterior regional o extra regional".

Los ejemplos que se analizan se remontan a las tácticas empleadas por Artigas y las experiencias de lucha en Nicaragua, Cuba, Vietnam, Irlanda, Palestina e Irak. El cambio es muy importante con respecto a la otrora vigente Doctrina de Seguridad Nacional en algunos puntos clave: coloca al enemigo en el exterior, concibe a la población como parte clave de la defensa nacional y no como enemiga.

Desde este año se empezará a estudiar curricularmente en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) la concepción y el procedimiento de las Operaciones de Resistencia Nacional, aspecto operativo central para esta concepción que ya tienen una larga trayectoria de análisis y reflexión académica en el Ejército. Para esta concepción es decisivo tener reservas entrenadas en la población civil que permitirían "su inmediata incorporación a la lucha" contra un potencial agresor.

 

La nueva concepción

El coronel Gustavo Vila, subjefe del Departamento III del Estado Mayor del Ejército, aborda el tema de los escenarios de conflicto para Uruguay y la forma de encararlos desde la defensa nacional, en un artículo publicado en la revista "El Soldado", órgano del Centro Militar.

Vila plantea el papel central que deben jugar los Operativos de Resistencia Nacional y rescata el valor de "la guerra popular prolongada" y la "guerra de todo el pueblo", emblemáticas de las concepciones vietnamitas y cubanas, para enfrentar amenazas externas.

El artículo se titula "Operaciones de Resistencia Nacional y Disuasión" y comienza señalando que "el año 2006 marca el inicio de la instrucción en Operaciones de Resistencia Nacional (ORN), llevando a la práctica un concepto que hace más de 10 años se viene manejando pero que nunca se había implementado y sobre el cual existen aún grandes preconceptos y desinformación".

Vila recuerda que el concepto de "resistencia" es un legado histórico del Uruguay "desde que éramos Provincia Oriental hasta el Siglo XX". El militar afirma que fue "una guerra de resistencia" la que se usó para enfrentar a "españoles, porteños y brasileños y luego de la independencia, el partido en la oposición siempre le planteó al gobierno de turno una típica guerra asimétrica".

Desde su punto de vista, hay que prepararse para defenderse de "cualquier tipo de agresión" sin esperar la ayuda de "un Aliado Azul" que no identifica o de "algún organismo supranacional del tipo de la ONU o la OEA". Incluso, reafirma la necesidad de una estrategia defensiva que no dependa de la ayuda de potenciales aliados, recordando que "esta ayuda nunca será desinteresada". En ese sentido, recuerda lo que califica como "lamentable experiencia en la guerra de la Triple Alianza colaborando en el genocidio de un pueblo hermano en pago de los favores recibidos".

 

Antecedentes académicos

Vila descarta que hablar de resistencia y de "guerra prolongada" pueda ser atribuido a una moda y recuerda que ya en 1965 el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) hablaba de las acciones irregulares. El tema fue retomado con fuerza a partir de los años 90, a la influencia de la primera guerra de Irak, y a partir de 1994 se incluye en las monografías de ascenso y según el artículo, es en esas fechas que términos como "lucha total prolongada", "guerra popular prolongada" y "resistencia nacional" comienzan a popularizarse "dentro de la fuerza".

Vila afirma que "la base doctrinaria" actual de las ORN está constituida por los siguientes documentos: D 2936 Doctrina de empleo del Ejército Nacional (2003), DI 33-01 Concepto Estratégico de empleo del Ejército Nacional (2003), RC 1-1 Manual de Operaciones (1999), RC 10-2 Operaciones de Resistencia Nacional, D37-2 NPTIEE (2005), DAIEE 2006, documento producido por la Comisión creada por la Directiva Particular 01/05 para el estudio y análisis de las ORN y Directivas de la Fuerza de carácter Secreto y Reservado.

Vila no lo dice, pero el simple examen de las fechas explicita que esta concepción de integrar al pueblo a la defensa nacional estuvo congelada durante toda la dictadura, cuando primaron la Doctrina de Seguridad Nacional, la concepción de la lucha contrainsurgente, el enemigo interno y las Fuerzas Armadas como policías de su propia población.

 

La "Resistencia Nacional" como estrategia

Vila explica que "diferentes países han optado por distintos grados y formas de "resistencia nacional" y los han incorporado a su doctrina. Así Suiza, Israel, Suecia, Cuba, Venezuela o Nicaragua en algún momento de su historia lo hicieron. Sea por ejemplo Nicaragua. Si Estados Unidos no invadió a la Nicaragua sandinista a partir de 1979, fue por la disuasión que le significó la posibilidad de verse involucrado en una estrategia de guerra popular prolongada de muy difícil pronóstico. La alternativa de Estados Unidos a la agresión armada abierta fue el accionar y manipular a la 'Contra' nicaragüense a partir de bases en Honduras".

 

¿Qué son las ORN?

Vila señala que "los ejemplos de la resistencia anti alemana en toda la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial; la lucha del pueblo palestino, vasco o norirlandés; la lucha en Chipre, Argelia, Chechenia e Irak, son todos ejemplos, por citar tan sólo algunos, de luchas de resistencia a partir de los cuales es posible extraer enseñanzas con las cuales enriquecer nuestra doctrina de ORN".

Posteriormente, precisa más el concepto de Operaciones de Resistencia Nacional: "forman parte de una estrategia defensiva que basa su desarrollo más en el apoyo activo y decidido de la población y en el alargamiento de la guerra que en las tecnologías avanzadas, el material y las grandes formaciones. El primer componente es el desarrollo en nuestro territorio de las citadas ORN, en el seno de la población, una vez sobrepasados nuestros mayores medios por parte del enemigo. Precisamente, éste es el tema del presente artículo. El segundo componente es mantener capacidades para 'globalizar' un conflicto que el invasor buscará por todos los medios mantener limitado exclusivamente a nuestro territorio".

El integrante del Estado Mayor del Ejército también establece qué unidades militares deben encargarse de las ORN en caso de una agresión exterior. "Las ORN ­dice Vila­ son desarrolladas en cada guarnición por los llamados Grupos de Resistencia Nacional (GRN), a razón de uno por Unidad Básica de todas las armas. Su misión principal es actuar como un multiplicador de fuerza, que una vez producida la ocupación de todo o parte del territorio nacional, mediante orden y desde el seno de la población de las respectivas zonas de acción, organiza, coordina y eventualmente conduce los diferentes tipos de acciones que materializan la Resistencia Nacional, involucrando activamente a la población local en la lucha. Estos GRN son los encargados de organizar en sus respectivas zonas de acción la organización armada y logística de la Resistencia Nacional incorporando a la lucha a toda la población local. El disponer de reservas entrenadas obviamente facilitaría la tarea de estos GRN, pues permitiría que determinados segmentos de la población tuvieran una formación militar básica que les permitiría incorporarse de inmediato a la lucha".

El coronel Vila destaca las virtudes de una estrategia de defensa nacional que involucre a todo el pueblo: "Si la resistencia armada y la resistencia civil se organizan y complementan adecuadamente, es posible empantanar a cualquier agresor por más poderoso que éste sea". La conclusión del artículo es por demás esclarecedora sobre las virtudes que Vila le confiere a la resistencia nacional y la guerra de todo el pueblo para enfrentar una agresión: "Tal como lo aprendieron los Estados Unidos en su momento en Vietnam y hoy lo vuelven a aprender en Irak. O la ex URSS en Afganistán y hoy lo experimenta Rusia en Chechenia o Ingusetia. O Israel en Gaza, el sur de Líbano y los territorios ocupados: la historia contemporánea demuestra una y otra vez que por más alta tecnología que se posea no es posible ganar una guerra cuando se enfrentan enemigos decididos y perseverantes que voluntariamente bajan el umbral tecnológico y de intensidad de conflicto armado. Las armas de alta tecnología pueden haber cambiado las técnicas y las tácticas pero nunca la forma en que se ganan (o se pierden) las guerras: son la moral y la motivación del combatiente individual con o sin uniforme y su capacidad de aceptar eventualmente el autosacrificio los que deciden en última instancia las contiendas, particularmente cuando el bando que se sabe más débil plantea una lucha prolongada con participación activa de toda la población". *


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