RAUL LEGNANI
El gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, quiere que Uruguay le aporte generadores energéticos en base a gasoil, pero los piqueteros impiden el paso de los camiones. En nuestro país hay disposición para ayudar, pero pone dos condiciones: que Néstor Kirchner abra los puentes y que la prensa esté presente.
"Argentina está congelada y al borde del infarto energético", dijo un funcionario de la Casa Rosada a un empresario uruguayo, que no podía creer lo que estaba escuchando.
En ese mismo diálogo se supo que el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, "está desesperado" y que mandó señales a Uruguay para ver qué apoyo puede recibir de nuestro país. Señales que llegaron hasta el ministro de Industria y Energía, Jorge Lepra.
Busti planteó a las autoridades uruguayas según la fuente empresarial la posibilidad de recibir el aporte de generadores de energía uruguayos en base a gasoil, que en este momento nuestro país no está utilizando debido a que la situación de los niveles de las aguas en el río Negro "es normal", cosa que no ocurre en Salto Grande donde la bajante es notoria y que por eso se cuida el gasto de energía hidroeléctica.
Si bien las conversaciones no son oficiales, según nuestras fuentes, se sabe que las señales del gobernador argentino están "cargadas de angustia".
La respuesta uruguaya fue positiva, pero ambas partes se encontraron con la dificultad de que los puentes sobre el río Uruguay están cortados por los piqueteros, a quienes Kirchner no quiere enfrentar hasta después de las elecciones nacionales de ese país, que se realizan en octubre.
Uruguay puso como condición que sea el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, quien tenga la última palabra y sea quien habilite que los camiones con los generadores uruguayos pasen al otro lado del río. "Los camiones con los generadores pasan (por los puentes), pero con la presencia de la prensa y con la autorización de presidente argentino", dijo ayer un funcionario uruguayo que prefirió el anonimato.
También trascendió que la "solución uruguaya" no resolvería el problema de fondo, pero que sacaría de un apuro a Entre Ríos.
La desesperación argentina mira fundamentalmente, en una perspectiva estratégica, hacia Brasil. En este sentido el presidente Néstor Kirchner le hizo el pedido directo a su par de Brasil, Lula Da Silva, para que le amplíe los envíos de gas, aún aceptando un costo más alto. Entre Ríos es una de las provincias con mayor industria y por ello es una gran consumidora de energía.
Argentina también cerró un acuerdo de compra de electricidad a Paraguay y los envíos desde Bolivia, pero los expertos advierten que el hecho de que los embalses se están quedando sin agua y falten lluvias, ponen el sistema al límite, informó la prensa argentina.
Hoy tendrá lugar la reunión del gabinete provincial de Entre Ríos, que tradicionalmente encabeza el gobernador Jorge Busti, y que por el feriado del 9 de Julio se pospuso un día.
En esa reunión el tercer tema a tratar es el energético, específicamente lo referido a la campaña de ahorro de energía en los edificios públicos, puesta en marcha la semana pasada.
La idea de Busti es reducir entre un 8 y un 12 % el consumo global.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, manifestó ayer que frente a la ola polar que afecta a gran parte del país se decidió, tal como ha sido la política oficial aplicada hasta el momento, "privilegiar a los hogares" para el consumo de energía "y pedir a las industrias que esperen un poco", lo que llevaría a un enlentecimiento del crecimiento de la economía a tres meses de las elecciones presidenciales.
A la vez mencionó que la demanda de gas en el centro de Argentina ha crecido en los hogares "más de un 30 por ciento". Por esto "nos ha puesto en la necesidad de determinar a quién privilegiamos", agregó Fernández, el argentino.
Hasta el próximo viernes esperan en Argentina, al igual que en nuestro país, temperaturas mínimas por debajo de 0º y no superiores a los 10º. Mientras, en Buenos Aires, el agua nieve es la dominante del paisaje.
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