Luego de la conferencia de prensa que organizó el contador Enrique Santías, presidente de Inancor, la empresa que comercializa el azúcar El Menú, quedó en claro que existe una guerra comercial en nuestro mercado entre dicha empresa y ALUR, la empresa de Ancap.
El contador Santías, entrevistado ayer de mañana por LA REPUBLICA, sostuvo que no existía ningún tipo de contrabando, que se contaba con todas las autorizaciones pertinentes, que se había pagado todo lo que había que pagar y que su azúcar continuaría estando en el mercado nacional, porque "nosotros logramos ofrecer un producto más barato y ya le adelanto que la semana próxima bajaremos más aún su precio".
El empresario se mostró muy molesto con ALUR y acusó a quien lo gerencia de "incapaz" aduciendo que mientras el azúcar de ALUR tiene un costo de alrededor de 550 dólares la tonelada, "nosotros el importado lo conseguimos a 310 dólares, por ello es que aprovecho su llamada para retar públicamente a quien gerencia ALUR a un debate en la TV sobre los costos de producción y el gerenciamiento de la empresa".
Por la tarde, en conferencia de prensa ofreció fotocopias de las guías de importación de azúcar por su empresa desde Argentina y Brasil y aseguró que contaba con las autorizaciones correspondientes para importar y envasar azúcar extranjero y nacional. "Somos una empresa que estamos desde 1993 en el país, vinimos para quedarnos" agregó.
Inancor SA era la distribuidora de Calnu y continúa siendo el principal abastecedor de azúcar para la industria de la alimentación en el país. La empresa pertenece a la multinacional AD&F Man, una de las más importantes del mundo en alimentos y azúcar. El estudio jurídico Bernstein, donde trabajaba Elías Bluth quien fuera secretario de la Presidencia de la República del doctor Julio María Sanguinetti y posteriormente ministro de Defensa Nacional, fue asesor jurídico de la empresa, reconoció Santías, aunque aclaró que "hace ya un tiempo que no tiene ningún vínculo".
Inancor, al desaparecer Calnu, quedó como distribuidor exclusivo de la producción de ALUR.
La nueva empresa no estaba conforme con los resultados de su trabajo y resolvió en junio pasado contar con varios distribuidores para lo cual informó a Inancor que perdía la exclusividad. Las fuentes consultadas aseguraron que "Inancor se autoexcluyó" ya que nunca se le planteó ese tópico sino que la idea era conformar un grupo de distribuidores que permitieran aumentar las ventas y que la incluyera, "y la estrategia dio resultado". La respuesta no se hizo esperar ya que a fines de junio Inancor "logró inmovilizar 3.000 toneladas de azúcar de ALUR ya que se continuaba envasando con bolsas donde figuraba Inancor como distribuidor exclusivo lo que no era cierto" relató Santías. Actualmente ALUR envasa en bolsas donde no figura Inancor.
Santía recalcó que en el país existe una ley antimonopolio y "hay que aprender a competir".
El empresario arremetió también contra el director de Desarrollo Social de la IMM: "No me gusta, por otro lado, que salga una persona de un organismo público llamado de Desarrollo Social, que no sé qué tiene que ver con este tema, que nos proporciona una serie de daños y perjuicios" y consideró que "lo que hizo la IMM es ilegítimo ya que tenemos azúcar de Argentina que pagó el 35% de arancel".
Explicó que en el paquete de El Menú se imprime que es industria uruguaya "porque de acuerdo a la normativa del Mercosur, si se fracciona en Uruguay se puede poner que es industria uruguaya".
"Tengo autorización para fraccionamiento, marca, los registros, todo está en regla", dijo y explicó que la empresa Fildey que aparece en las bolsas de azúcar como envasadora y distribuidora trabaja a façon para Inancor.
Consultado el doctor Félix González, director general del Departamento de Desarrollo Social de la IMM, de quien depende Bromatología, explicó que la empresa Fildey no contaba con autorización para fraccionar y distribuir azúcar argentina y el 10 de julio iniciaron el trámite de habilitación. La autorización se otorgó el martes 17 de julio y se le comunicó a la empresa el 19 de julio, cuando ya estaba en el mercado el producto en venta. "Uno de los tantos roles de la Intendencia es corroborar el origen de la materia prima que se comercializa en el departamento y ello debe estar estampado en el código de barras. Ahí es donde surge el problema, porque si bien el envase puede decir Industria Uruguaya, si es extranjero el producto debe tener el código de barras adecuado. Para nosotros, el problema ya está en vías de resolución, autorizamos la venta de las bolsas con código correcto y retuvimos aquellos con número erróneo cuando visitamos Fildey", explicó el Dr. González. *
Diversas fuentes consultadas por este medio indujeron a catalogar la falta cometida por la empresa como una maniobra de contrabando. En primera instancia, en la víspera quedó aclarado que el affaire del azúcar no constituyó una infracción de tipo aduanero sino administrativa. *
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