Lo sorprendente parece ser lo habitual. En los últimos dos años, Maldonado se transformó en una zona de guerra entre la oposición y el gobierno municipal, pero también dentro del Frente Amplio.
Hasta el viernes pasado nadie podía pensar que la Mesa Política del FA de ese departamento iba a retomar la conducción de la fuerza política. Pero así ocurrió.
El máximo organismo de dirección del FA resolvió, por 42 votos a favor y 12 en contra, cuestionar la actitud del presidente de la Junta Departamental y de otros dos ediles frenteamplistas que sumaron sus votos a los del Partido Nacional, permitiendo que Gastón Pereira fuera reelecto al frente del órgano legislativo, cuando la abrumadora mayoría del FA promovía a la edila Marlene Charquet.
También resolvió que los temas trascendentes de gobierno serán discutidos en la Mesa Política departamental y lo que en ese ámbito se resuelva deberá acatarse. Se adopta, a la vez, la misma norma de funcionamiento que rige para la bancada parlamentaria del FA, donde se establece que las resoluciones que tienen mayoría de dos tercios o más deben ser acatadas por el resto de la bancada.
Con estas resoluciones, el Frente Amplio de Maldonado retoma un camino institucional y establece reglas de juego claras, que van a permitir que la democracia partidaria se pueda ejercer en plenitud.
Habrá que esperar para saber si Maldonado y su izquierda encuentran un camino de progreso, por el bien de su gente. Dieron un paso. Veremos. *
Comentarios (beta!)