Domingo, 26 de agosto, 2007 - AÑO 9 - Nro.2650
A A A

La venta de Saman pone en duda el papel y la energía de la burguesía nacional

Falta de empresarios pujantes y estudiantes involucrados con el cambio, son carencias graves

El fin de la pobreza no pasa sólo por atender a los pobres. Estuvo y está bien tener políticas sociales que atiendan a los más desposeídos, pero el desarrollo, la riqueza y la justicia social pasan, prioritariamente, por lograr más inversión, ayudar a tener un nuevo empresariado y establecer nuevos lazos con la muchachada que está estudiando, a la cual hay que facilitarle el ingreso al mercado laboral o a crear sus propias posibilidades de futuro.

Los gobiernos progresistas de América del Sur, incluidos el nuestro, están haciendo un gran esfuerzo por reducir la brecha social e incluir a millones de personas que no tienen acceso a los bienes más elementales, con el fin de poder vivir con cierta dignidad.

Estas políticas son una novedad para muchos, más si tomamos en cuenta que los gobiernos neoliberales de la década de los 90 dejaron todo en manos de la utopía del mercado, lo que terminó provocando la exclusión de millones de personas.

En nuestro país las políticas sociales del gobierno del doctor Tabaré Vázquez están mostrando sus resultados, en la medida que se reducen la pobreza y la indigencia y cada vez más uruguayos participan de la riqueza generada por nuestra sociedad.

Pero esos éxitos, que no sólo surgen por políticas asistencialistas, no deben impedir un análisis crítico sobre lo que se ha hecho, sino también sobre lo que hay que hacer, con la intención de saber definir cuál es la locomotora del cambio.

 

La locomotora

Aunque parezca contradictorio hay que saber que la inclusión social no siempre está en las energías de los pobres, sino en aquellas clases y actores sociales que son capaces de transformar la economía.

En los últimos días tuvimos la noticia, preocupante por cierto, de que Saman ­principal arrocera de nuestro país­ pasaría a estar en manos de capitales extranjeros, particularmente brasileños.

De concretarse esta venta, relativamente lógica en el mundo capitalista, de economías globalizadas, se estaría ante la cruda realidad de saber que nuestra burguesía nacional no tiene fuerza, ni recursos, ni perspectiva de clase, ni visión de país para afrontar un mundo complejo, impregnado de una fuerte competencia.

Acá no hay un juicio a la ética personal de las familias propietarias de Saman, que están en su derecho a vender sus propiedades y sus negocios, sino una visión crítica del papel que la burguesía nacional está en condiciones de jugar en un país de cambios.

Con la venta de Saman se plantea la fuerte duda de si en Uruguay hay capacidad empresarial que pueda "surfear" sobre la ola globalizadora.

Con esta observación crítica no se está reivindicando un capitalismo nacional autónomo, aislado del mundo, sino que trasunta la preocupación de que un país sin burguesía nacional ­con ganas de ser burguesía­, le quita margen de maniobra a un país pequeño como el nuestro. A la vez pierde identidad y tradición, que son fundamentales para construir un sentido de sociedad.

Este es un tema que ha preocupado al ministro José Mujica y seguramente preocupa a todo el gobierno, cuya locomotora del desarrollo es la inversión nacional y extranjera, pero no parece conveniente que todo se reduzca a la inversión extranjera.

La construcción de una nueva burguesía nacional, erguida en base a empresarios modernos, con responsabilidad social y con capacidad innovadora, no es sólo un desafío de los empresarios, sino que también debe de estar en la agenda de la izquierda, con el fin de crear riqueza y establecer la mejor distribución de ella.

 

Me gustan los estudiantes

La otra locomotora que el país debe poner en marcha de inmediato, es la de los jóvenes uruguayos que están cursando estudios ­tanto en la UTU como en la Universidad­, que no encuentran espacios en el mercado laboral.

Por edad, por formación, porque quieren encarar su futuro, el gobierno tiene la obligación de darle un espaldarazo a los estudiantes.

La Universidad y la UTU deben pasar a ser interlocutores diarios con el gobierno, para incluirlos en proyectos vinculados al Estado y a los inversionistas uruguayos y extranjeros. ¿Por qué no invitar al rector Rodrigo Arocena a uno de los viajes presidenciales al exterior?

El gobierno y la fuerza política de gobierno tienen que ir a buscar a las autoridades de la enseñanza, a los estudiantes y a los docentes, para crear un nuevo clima anímico en el país, generando un estado espiritual revolucionario (dicho en el mejor sentido de la palabra), donde la pasión por las cosas de la patria y del interés general sea algo que cualquier visitante sienta a flor de piel.

Sin este sector que se apasione por los cambios, los más desheredados no tienen salida, porque son los que hoy están estudiando y capacitándose los que pueden de forma más rápida cambiar una realidad social y económica que está mejorando, pero que aún es compleja.

Los pobres van a salir de la situación de desheredados si hay inversión y si a la vez los que están en mejores condiciones ­los que aún pueden estudiar­ vuelcan sus energías e intelecto al país, en lugar de dar exámenes con el único fin de sacar el pasaporte.

 

La participación y el debate

Esta separación entre el gobierno y la enseñanza no es sólo responsabilidad del Poder Ejecutivo. No puede pasar, como pasa hoy, que haya flor de conflicto en la salud y en la Facultad de Medicina no haya seminarios, debates, asambleas, que estén discutiendo la nueva institucionalidad que se viene en la salud.

No puede ser que se hable de reformar el Estado y que en las facultades de Derecho y Ciencias Económicas no estén en pleno intercambio de ideas. Lo mismo pasa con la Facultad de Agronomía, que parece no haberse enterado de que se extranjeriza la tierra, que se vende Saman, que es inminente la puesta en marcha de Botnia. ¿No es interés universitario la política de puertos?

¿La Facultad de Ciencias se enteró de que hay un acuerdo con Venezuela para instalar en nuestro país un laboratorio para producir insulina?

Volvemos al comienzo: el fin de la pobreza no pasa sólo por atender a los pobres. Estuvo y está bien tener políticas sociales que atienden a los más desposeídos, pero el desarrollo, la riqueza y la justicia social pasan, prioritariamente, por lograr más inversión, ayudar a tener un nuevo empresariado y establecer nuevos lazos con la muchachada que está estudiando, a la cual hay que facilitarle el ingreso al mercado laboral o la creación de sus propias posibilidades de futuro. *


Marcadores sociales

Enviar esta nota a: del.icio.us Enviar a Yahoo! MyWeb Enviar a Digg Enviar a reddit Enviar a Furl Enviar a Blinklist Enviar a Spurl Que es esto? Hace click aqui para aprender mas sobre marcadores sociales


Comentarios (beta!)

No hay ningún comentario aún. Hacé click aquí para ser el primero en enviar un comentario sobre esta nota
Powered by Comment Script

BUSCAR

Google
Web LR21

PUBLICIDAD LR21


TITULARES x MAIL

ESTE MES

agosto de 2007
L M M J V S D
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

publicidad

publicidad


CONTACTATE    PUBLICIDAD
© 4Pixels SRL / www.lr21.com ® se edita en Montevideo, Uruguay.
Publicación digital administrada por 4Pixels