El hecho quedó al descubiero el lunes pasado y, de inmediato, se dispuso una investigación interna. Además, se dio cuenta de esta situación irregular al Juzgado Militar de Instrucción de 1er. Turno y se presentó una denuncia policial en la Seccional 17 de Montevideo.
El hecho, además, fue informado a la opinión pública a través de un comunicado emitido ayer por la Dirección de Relaciones Públicas de la FAU.
La magnitud del robo sorprendió a las autoridades castrenses.
Se trata de 11 fusiles semiautomáticos FAL, calibre 7,62 mm; dos subametralladoras FM - K3 calibre 9 mm; 9 cargadores de FAL (que equivalen a 180 proyectiles) y cuatro cargadores de FM - K3 vacíos. El armamento es de origen argentino y es utilizado por la Policía Militar que cumple funciones en la custodia de la base de Boiso Lanza, donde está el Comando de la Fuerza Aérea. El hecho ocurrió precisamente en una de las "jaulas" donde se deposita el armamento de la Policía Militar. Las primeras pericias determinaron que no hubo ni cerraduras vulneradas ni puertas violentadas ni rejas dobladas. Tampoco se comprobó el ingreso de personas ajenas a la unidad. "Es evidente que tenemos un problema interno", dijo una calificada fuente.
Las investigaciones se encuentran en etapa sumarial, quedando todos los efectivos del área investigada a disposición de la Justicia castrense.
No obstante, fuentes militares señalaron que entre los arrestados estaría el propio comandante a cargo de la Sección Armamento, con grado de teniente.
El comandante en jefe de la Fuerza Aérea, teniente general (aviador) Enrique Bonelli, se mostró "muy preocupado" por este hecho y decidió actuar de inmediato. Además de aplicar medidas disciplinarias al personal involucrado en el control del armamento, ordenó una inspección en todas las unidades, institutos y servicios con armamento a cargo en todo el país. La investigación concluyó con que en el resto de la fuerza militar aeronáutica "no falta ni una bala", según se indicó a LA REPUBLICA. *
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