También participaron desde el palco, entre otros, los dirigentes nacionalistas Carlos Julio Pereyra, Guillermo García Costa, y Leopoldo Amondarain, y la secretaria del directorio blanco, Iliana Ogara.
Al acto realizado el lunes en la Universidad de la República, y la Misa que se celebró, ayer, se sumó el lanzamiento de un sello conmemorativo, así como una charla en la que participó el ex presidente Luis Alberto Lacalle y el historiador y periodista Lincoln Maiztegui.
Desde el Partido Nacional, Sergio Abreu manifestó que Oribe "nunca se apeó de sus principios", y recordó cuando en 1832 "Lavalleja se levanta en armas contra la Presidencia de Fructuoso Rivera, Oribe dice, 'entre mi compadre Lavalleja, las instituciones y el orden, estoy y elijo las instituciones y me pongo al servicio del presidente constitucional del Uruguay'. Es un legado muy importante y además un motivo de reflexión para todos nosotros porque a veces las tentaciones de las alianzas políticas de coyuntura, tienen el peligro de dejar por el camino los principios y las bases de los valores que integran la esencia de nuestra nacionalidad".
Destacó de Oribe su compromiso con "la unidad nacional, la estabilidad y el orden, y la concepción del hombre de Estado".
Otros de los valores que Abreu destacó del caudillo blanco fue su militancia por "la libertad y la no discriminación", promoviendo la abolición de la esclavitud, "un adelantado en el ámbito continental".
Valoró la creación de la Universidad de la República con la visión "laica, libre y obligatoria".
También fue el precursor del principio de no intervención, hoy consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.
"Si algo nos quedara de legados para todos los uruguayos, son estos gestos y estas visiones que trascienden las expresiones partidarias, están más allá de la lucha de todos los días, reafirman la soberanía y la dignidad nacional, que hacen que los uruguayos y los orientales, en esta visión también hacemos la diferencia porque, entre las fracturas de nuestras visiones distintas y el interés nacional, elegimos siempre por el interés nacional. Como es el que se debe preservar tanto en la visión de Oribe como en la actualizada en los dirigentes políticos de hoy, esta Asamblea al hacer el homenaje a Oribe le hace el homenaje a la libertad, la tolerancia, la autoridad, la probidad, y sobre todo, a la mano tendida y generosa que todos los ciudadanos tenemos que hacer para que el Uruguay recoja con creces el legado de los que nos dejaron estos principios", finalizó Abreu.
El conductor de Correntada Wilsonista, Francisco Gallinal enumeró "la riqueza y niveles hazañosos de Oribe que vivió casi constantemente el riesgo, no porque lo buscara sino porque lo aceptaba como inherente a las causas que había abrazado".
Desde el Frente Amplio, el senador Jorge Saravia destacó la "profunda admiración que tenemos por él", y lo calificó como "una figura de relieve histórico".
Estimó que el homenaje es "una reflexión sobre el pasado, para alimentar el presente y el futuro con aquellos valores cívicos que están en las raíces de nuestro ser nacional y que deben ponerse una y otra vez a consideración de la ciudadanía".
Saravia recordó que el cruce de caminos históricos se debatía entre "el ideario federal de Artigas con el centralismo porteño", y "en este contexto convulsionado y fermental vive y procesa su formación política y militar Manuel Oribe".
Aludió que "a los 21 años luego de haber sido un brillante alumno egresado de la carrera militar del Río de la Plata recibe el reconocimiento de Sarratea, quien expresa su concepto en los siguientes términos: joven educado, valeroso, de conocimientos y una excelente esperanza. Con estas credenciales se incorpora al sitio de Montevideo como asistente de Artigas".
Por su parte, Julio María Sanguinetti sostuvo que quizás "fue el militar más eficaz de aquellos tiempos, y en todo caso era el militar que se atenía más a los códigos de esos nacientes ejércitos populares, tratando de transformarse en ejércitos convencionales porque estaban obligados de enfrentar a un ejército portugués que, a raíz del traslado de la Corona portuguesa a Río de Janeiro, había trasladado la diplomacia, portuguesa, la europea, y también la organización militar, y no era sencillo para nuestros caudillos asimilar semejante sentido del orden".
Sin embargo, "Oribe lo tiene, y de ahí que se vincula a los movimientos directoriales en Buenos Aires, se vincula a los porteños, incluso a Lavalle, que después será su enemigo a quien perseguirá ceñudamente en su tiempo, a Dorrego, y se viene aquí a Montevideo a hacer lo que todos hicieron bajo la Cisplatina que fue recibir determinados cargos de la administración portuguesa y esperar el momento para sublevarse. Todos estuvieron en lo mismo, todos ocuparon algún cargo, a tal punto que cuando se enfrentan por primera vez portugueses y brasileños, es la primera vez que se enfrentan Rivera y Oribe".
También recordó cuando en el año 1855 Oribe regresa y "se encuentra con el país anarquizado. Ahí lo va a buscar Flores nuevamente, y como dice Pivel, ese caudillo inquieto y de ánimo patriótico, un hombre emocional, diríamos que bastante distinto a Oribe, sin embargo con el cual siempre se entendieron".
En dicha circunstancia "Oribe baja a tierra, y hacen el famoso Pacto de la Unión de donde surge la candidatura de Gabriel Antonio Pereyra y esa es su última gran contribución a la paz del país, que era superar aquel encuentro que iba camino de reanudar nuevamente la guerra porque estaban divididos ambos Partidos, y especialmente el Partido Colorado, camino a un enfrentamiento posiblemente militar".
Para Sanguinetti "la fundación" del Partido Nacional "sería suficiente mérito para que lo homenajeáramos pero hay además todas estas grandes contribuciones a nuestras luchas de la cual sale la pesada y gloriosa herencia que tenemos todos quienes hemos asumido el servicio de la República". *
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