Raúl Legnani ANALISIS DE DOMINGO A DOMINGO
"Hay gente a la que le das tres hechos, alguna relación entre ellos y es capaz de construir cualquier tipo de novela", me dijo una vez un periodista extranjero en un país lejano, mientras bromeábamos sobre literatura, periodismo y operaciones políticas.
Algo de esto ha pasado en los últimos días en nuestro país, a partir de un documento anónimo que involucra al vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, y a su hermano Gonzalo, con militares y civiles, empresarios o no, presuntamente relacionados en el negocio de la venta de armas.
Ese documento no fue "volanteado" por los autores. Primero se le dirigió un ejemplar a la Presidencia de la República. Pasados unos días llegó el mismo documento, por lo menos, a dos medios de prensa (Búsqueda y El Observador), casi al mismo tiempo.
Búsqueda tiró una primera idea el jueves 22, pero seguramente por el apuro (¿?) no dio ningún nombre, a pesar de que estaban en el escrito.
El viernes, El Observador, que tuvo supuestamente más tiempo para leerlo, publicó los nombres de los hermanos Nin Novoa.
A partir de ahí, la prensa nacional se montó al tema y comenzaron las idas y venidas, las contradicciones y las acusaciones, así como la construcción de la idea de que algo huele mal y no es Botnia.
El jueves pasado, para sorpresa de todos, Búsqueda --que fue el disparador de la noticia-- publicó el texto completo del documento anónimo.
¿Cómo el semanario "liberal" pudo conservar la propiedad del anónimo y que nadie se lo sacara del buche durante siete días? O tuvo la suerte de que en una semana todo el resto de la prensa no accediera al documento o existió una coordinación de medios de comunicación de derecha para que el origen de la noticia y la frutilla fueran sólo del semanario, mientras otros hacían el trabajo del goteo durante siete días.
Nadie a esta altura puede entender cómo todas las radios, los canales de televisión y el resto de la prensa escrita no pudieron hacerse del documento. La conclusión es más que clara: quienes proporcionaron el documento anónimo lo "ataron" a dos medios: Búsqueda, El Observador, mientras que El País jugó de forma más cuidada. Pero igual jugó, con el aporte del diputado Jorge Gandini, uno de los pocos nacionalistas que abrió la boca,
A lo ocurrido --en las Islas Fiji, Washington, Pueblo Bolívar, Moscú, Miami o Paso Pache--, se le llama operación política o enchastre, ya sea en español, inglés, francés, ruso, vasco o chino. También en jerigonza.
Ahora nos enteramos de que hay un nuevo documento anónimo, dicen que prolijamente redactado, que "descubre" a otro grupo operativo, también de izquierda y con nombres conocidos, que estarían participado de otros negocios. La idea de los autores --según nuestras fuentes--, es lanzar la especie en pocos días, lo que podría "neutralizar" el clima político positivo que se va a gestar en torno al gobierno, cuando sea procesado el general Gregorio Alvarez. La apuesta es que se hable de corrupción y no de derechos humanos. Se nos ha dicho que en la elaboración de este nuevo anónimo que está por aparecer participó un grupo de ciudadanos de izquierda, que han construido una especie de "caza corruptos" que ya se manifestó con toda furia sobre el ex senador Leonardo Nicolini.
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