Gregorio Alvarez cree que morirá en prisión. Si bien afirma no tener vínculo con los traslados clandestinos de presos políticos de 1978, considera que su procesamiento es inminente. "Con 82 años voy a morir en la cárcel", dijo en una entrevista publicada ayer por el semanario Búsqueda.
"Voy a perder la libertad física, pero voy a ganar otras libertades: la mental y la de expresarme política, económica y jurídicamente, que ahora no las expreso por respeto a la sociedad en que vivimos", dijo el ex dictador sobre quien recae un pedido de procesamiento con prisión por el delito de "desaparición forzada".
Alvarez deslindó responsabilidad con los hechos investigados: "Si los hubiera traído yo, si los hubiera mandado a buscar yo, si los aviones y barcos en que vinieron dependieran de mí, sería responsable. Pero yo no tenía ni barcos ni aviones".
Además, Alvarez adelantó que una vez que se consume su encarcelamiento hablará "de todos los temas". "No voy a dar detalles; me refiero a todo, a la verdad histórica, al país y a sus integrantes. No voy a mentir", aseguró.
Reconoció que "nunca" imaginó estar tan comprometido ante la Justicia porque dijo tener " la conciencia limpia como gobernante y como militar". Agregó que no se propuso ser comandante del Ejército ni presidente de facto.
Alvarez también denunció un "acosamiento" en su contra, el cual atribuyó a la abogada Hebe Martínez Burlé y al Partido Comunista. También se refirió al director de LA REPUBLICA, doctor Federico Fasano Mertens, y a la dirigente de Plenaria Memoria y Justicia, Irma Leites.
"Después de las denuncias se produce un acosamiento sobre mi persona de vampiros, pirañas y escorpiones, con la ralea de los (Federico) Fasano y (Irma) Leites, con la finalidad de enchufismo político ideológico y económico", expresó.
En otro pasaje de la entrevista, dijo: "Lamentablemente, soy un sobreviviente del Ejército". Consultado sobre el general (r) Iván Paulós, retrucó: "No, no. Vamos a hablar en serio, por favor".
"No me compare. El (Paulós) es general y yo soy teniente general", subrayó tomando distancia. Ambos mantuvieron serias disputas en la interna castrense, al extremo de que cuando Alvarez fue designado presidente en 1981, Paulós pidió pase a retiro.
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