Antonio Pippo |
-En general, el ciudadano mide cómo va funcionando un servicio tan especializado y complejo como el que usted dirige por cantidades: incautaciones de droga, por ejemplo, y su comparación con las de años anteriores.
-Están todas las cifras de este año. De marihuana, se incautó 1.730 kilos. El promedio de incautación que teníamos anualmente era de unos 1.000 kilos. Este año es una cifra récord. En cuanto a la cocaína, en lo que es tráfico internacional, llegamos a los 593 kilos, contra 433 del año pasado. Si hablamos de cocaína para el mercado local, el año pasado fueron 29 kilos y este año subimos a 89 kilos. De pasta base, el año pasado se incautó 92 kilos y este año 69. Aquí hago una aclaración: parecería que descendió la incautación, pero en realidad no es así; el año pasado hubo una incautación muy importante que hizo Canelones, 65 kilos en un solo operativo, lo que aumentó mucho la cantidad anual. Este año, mientras trabajábamos en colaboración con la Policía Federal argentina, el mismo día que nosotros hicimos la operación en Salto, o sea el caso del avión, un vehículo iba a entrar a Uruguay con un cargamento muy importante de pasta base; como nosotros no podíamos, los argentinos hicieron la operación en la terminal de Buquebus y se eliminó a un clan muy importante, el clan Cóndori, una familia con capacidad para ingresar grandes cantidades de esta droga a nuestro país, periódicamente. Este año fue mucho mejor porque no sólo hay que considerar las cantidades de drogas incautadas por nosotros, sino las incautadas en cooperación con la policía de otros países de la región. En cuanto a la incautación de éxtasis, también fue récord este año, aunque el principal procedimiento lo iniciaron los Servicios Agropecuarios del Ministerio de Ganadería en el aeropuerto, dieron parte a Aduana y ésta permitió nuestra intervención. Otro hecho interesante es que, en lo que va de este año, han sido procesadas 107 personas.
-Ahora bien, ¿a qué obedece este notorio incremento? ¿A un mayor ingreso de drogas? ¿Una mayor capacidad operativa en la prevención y represión? ¿Una mejor coordinación en la región?
-Posiblemente estén presente todos esos elementos. Lo que podemos afirmar, porque depende de nosotros, es que ha habido una mayor cooperación internacional y ha habido una mayor capacitación en lo interno. Tuvimos la posibilidad de capacitar a tres grupos de la Jefatura de Montevideo que, a partir de eso, tuvieron la oportunidad de hacer un trabajo magnífico este año. No sabemos si el éxito también responde a que haya más cantidad de operaciones de tráfico en Uruguay. Es posible, pero en tanto es una actividad ilícita, no podemos afirmarlo. Pero, insisto, también eso es posible.
-Uno supone que hay puntos especialmente sensibles si se piensa en el tráfico de drogas. Por ejemplo, el aeropuerto, los puertos...
-Los puentes, también...
-Puentes, bien. Precisamente, en esos lugares centrales, de gran movimiento, ¿se puede trabajar con la misma eficacia, o la característica de cada uno de ellos incide?
-En cuanto a eso, debo decirle que nosotros sólo trabajamos en el aeropuerto. Los puertos y los puentes le corresponden a Prefectura y Aduana.
-¿Y cómo funciona la coordinación con ellos?
-Estamos bien coordinados, pero, en realidad, es un trabajo que están haciendo ellos, porque es un área que les corresponde. Ahora vamos a tratar de trabajar en conjunto. En cuanto al aeropuerto, este año también hicimos incautaciones récord. La cantidad de "mulas" capturadas en 2007 y la cantidad de droga que traían han sido muy importantes.
-No quiero comprometerlo, le pregunto esto como profesional. ¿Cree que ayudaría a la eficacia de la lucha global, del país, contra el narcotráfico que diese una más profunda y mejor aceitada coordinación con Aduana y Prefectura? Como parte de una suerte de plan general.
-Ese plan ya está dispuesto por la Junta Nacional de Drogas. No se ha puesto en marcha porque nosotros no hemos tenido tiempo. Estamos superados por la cantidad de trabajo que ya tenemos y se nos hace muy dificultoso movernos también en esas otras áreas; pero, sí, de todos modos estamos muy cerca de trabajar en conjunto. La cooperación es un arma fundamental de la lucha contra el narcotráfico. Y me refiero a la cooperación entre personas como entre instituciones. Hay que hacerlo y cuando lo hagamos los resultados van a ser mejores.
-Estos días se difundió una información acerca de un ofrecimiento del Comando Sur del Ejército norteamericano, que está cumpliendo algunas actividades aquí, como en la zona de Santa Catalina, por ejemplo, de colaborar también en la lucha contra el narcotráfico. Esto se planteó durante un encuentro de una delegación que visitó a parlamentarios uruguayos.
-Mire, no conozco esa información, por tanto desconozco ese ofrecimiento. Nosotros nunca tuvimos contactos con el Comando Sur. Ellos se manejan a nivel militar, hacen relaciones con militares. Quizás la versión responda a que hay otros países en América Latina donde las Fuerzas Armadas están involucradas en la lucha contra el narcotráfico. Pero eso no sucede acá. Nosotros tenemos la cooperación de algunos organismos de Estados Unidos, pero dependientes del Departamento de Justicia, como la DEA. Es el mismo contacto que tenemos con otras agencias similares de otros países.
-Siguiendo por el lado de las estrategias para la lucha contra el narcotráfico, recuerdo que en estos días se ha vuelto a discutir, entre actores sociales y hasta en el ámbito parlamentario, acerca de dos tendencias muy marcadas en la sociedad nacional: los que están por la llamada "tolerancia cero" y quienes sostienen la teoría de una liberalización del consumo de ciertas drogas, caso de la marihuana. ¿Usted dónde se sitúa?
-Ah, bueno, de repente por mi formación profesional..., pero yo me sitúo claramente en el área de la "tolerancia cero", en el sentido de que no creo, luego de analizarlo mucho, en la liberalización del consumo... ¡liberalización del tráfico sería, porque consumir, en realidad, se puede! Lo que se pueda vender públicamente, lo que se pueda distribuir de droga es una situación que se puede manejar sólo en el plano teórico. En la práctica, a mi entender, no daría ningún resultado positivo. Sería como admitir que hemos sido derrotados, cuando para mí todavía hay muchas cosas por hacer. Sería aceptar que vamos a vivir en una sociedad de nivel más bajo todavía. Las drogas afectan la salud de la gente, aun aquellas que se dice que son más livianas, como la marihuana. A mi entender no lo son.
-Supongo que influye el ejemplo de algunos países desarrollados que han hecho experiencias de ese tipo, caso de Holanda.
-Pero es que lo que se hizo en Holanda, por lo que yo sé y por comentarios que me han llegado, no ha sido positivo. Los resultados no han sido los que se esperaban.
-Entonces, pensando en la lucha, digamos, clásica contra el narcotráfico...
-Bueno, yo no diría clásica. Lo que digo es que la represión no va a solucionar el problema ¿verdad?, pero hay algunas otras cosas que pueden ayudar. Hay más actores que tienen que hacerse responsables de lo que está pasando. Los padres tienen que asumir un rol bien determinado, tienen que estar bien informados, conocer la situación. Porque el motor que mueve todo es la adicción. Nos arrebatan a nuestros hijos porque, a veces, no estamos lo suficientemente atentos, no nos informamos, no nos preparamos para enfrentar este tipo de problemas. Por eso digo: hay muchísimas más cosas para hacer y la Junta está muy bien orientada en eso, en las áreas de la prevención, de la rehabilitación, con planes que me parecen excelentes. Claro, son a largo plazo.
-Está bien. Pero sobre el tema de la paternidad responsable me permito recordarle que la familia tradicional uruguaya ya no existe, está mutando, y siguen vigentes unas cuantas circunstancias complejas derivadas de una profunda crisis económica y social. Por otro lado, hay padres en el caso que voy a mencionar son madres- que se han organizado, logrando una incidencia mediática innegable. Es el caso de las Madres de la Plaza, por ejemplo. ¿Eso ayuda?
-Creo que esos movimientos son positivos. Nosotros entendemos perfectamente el enorme dolor que sienten las madres, y las situaciones peores que hemos visto de demencia no son de un traficante matándose con otro sino lo que les pasa a esas madres cuando tienen un hijo consumidor. Entendemos perfectamente esos reclamos y, con la misma claridad, sabemos que están pasando situaciones horribles.
-¿Pero concretamente han ayudado?
-Han ayudado, sí, con información. Incluso últimamente se ha establecido una buena relación con las Madres de la Plaza. Han entendido que la policía está haciendo un esfuerzo y han entendido que hay limitaciones. Eso ha permitido crear una comprensión importante entre ellas y nosotros y hoy no hacen el mismo planteo que al comienzo, al punto que están bastante conformes con muchas de las cosas que estamos desarrollando. Se han obtenido resultados, no lo podemos abarcar todo, estamos en un Estado de derecho, tenemos que cumplir con las normas constitucionales y las leyes, y hacemos lo que podemos dentro del marco jurídico en que debemos movernos.
-Volviendo a la Junta Nacional y su trabajo en algunos planos. Si uno piensa primero en la familia, admitiendo las grandes dificultades que esa familia enfrenta, y luego piensa que conviene que desde la más temprana edad los chiquilines vayan entendiendo cómo es esta cosa terrible de la droga, entonces aparece la educación. ¿Hay planes para llevar este tema a la enseñanza, tal como se ha comenzado a hacer con la educación sexual?
-Nosotros no lo hemos sugerido, pero hay aspectos que la Junta está atendiendo y, por ejemplo, ha capacitado a muchos profesores y maestros para manejar este tema, porque hay que tratar de hacerlo en todos los ámbitos de la sociedad: en el trabajo, en el deporte. La droga está en todas partes. Por eso dije que, a mi juicio, los planes de la Junta son excelentes porque abarcan todas las áreas. Es una verdadera lucha integral.
-¿Pero cree posible que se incorpore, incluso a nivel escolar, la educación como defensa contra la adicción a las drogas?
-Mire, no lo sé. No soy un especialista en educación...
-Bueno, pero es padre...
-Sí, y en ese sentido le repito: la responsabilidad de enseñarle a nuestros hijos qué es la droga es nuestra, de los padres, más que de la escuela o del liceo. Podemos fallar y puede ser que un hijo se nos desvíe, pero nosotros somos responsables de informarnos, de saber qué sucede en la calle, de conocer a los amigos de nuestros hijos, a los padres de los amigos de nuestros hijos, porque los valores se transmiten de padres a hijos y hay que saber si son amigos convenientes..., hay una cantidad de cosas que se pueden tener en cuenta. Aprender a que nuestros hijos sepan cómo decir "no", que no deban tomar la decisión en el momento sino que la tengan tomada antes... Hay un manual de la Junta que enseña a los padres a manejarse con todo esto: está en su página web.
-Estamos hablando de educación para padres...
-¡Ah, creo que sí! Este es un problema creado porque los mayores fallamos. Los mayores son los traficantes, los mayores somos los que no nos informamos como es debido, y los que pagan el pato son los jóvenes.
-Usted dijo antes que la relación con el Poder Judicial era muy buena...
-Sí. A la policía le corresponde juntar la mayor cantidad de pruebas para enviar a la justicia. Si nosotros hacemos un buen trabajo, los jueces tienen los elementos para resolver de acuerdo a la ley. En nuestras operaciones hablamos con los jueces antes, durante y después. Y si el magistrado necesita abundar en pruebas y detalles, seguimos trabajando en eso. No pensamos en el procesamiento, sino en que haya pruebas para una sentencia. Es una visión de trabajo más a largo plazo. Y por ahora la respuesta judicial es excelente. Cuando no es así, es porque nosotros no hemos hecho un buen trabajo.
-Sé que también hay una estrategia contra el lavado de dinero del narcotráfico.
-Quizás sea el elemento distintivo de esta administración. Creó la Junta Nacional Antilavado al mismo nivel que la Junta Nacional de Drogas. A raíz de esto hay una cantidad de investigaciones que se están realizando, algunas nosotros, otras a cargo de otras dependencias, y ya hay muy buenos resultados. Ahora se pueden encarar con más asesoramiento, más eficacia y precisión las operaciones de lavado de dinero que vayan apareciendo.
-¿Cree necesario, al respecto, algún cambio en la legislación vigente?
-Se está tratando de cambiar alguna legislación, relacionada con qué hacer con el dinero, los inmuebles, los vehículos incautados. Creo que es unánime la opinión de que todo eso debe ser utilizado más rápidamente, que el trámite sea más corto. La idea es volcar todo, lo más rápido posible, a la Junta Nacional de Drogas, a fin de que lo distribuya convenientemente entre las distintas áreas que maneja, sea en la prevención, la rehabilitación o la represión.
-La tarea de su personal lo pone cerca de tentaciones. ¿Tiene alguna estrategia para disminuir el riesgo?
-Manejamos un saludable nivel de desconfianza. Todos me miran, yo los miro, y estamos atentos a que aparezcan "banderas rojas", indicadores de comportamiento que digan que algo anda mal. Es permanente. Hay equipos de trabajo, no se sale porque sí sino a tareas específicas. Se va acompañado por un oficial para actividades de vigilancia o allanamiento y se vuelve acá... Hay medidas tomadas desde antes de que yo viniera que han dado muy buen resultado. No hemos tenido dificultades ni hemos perdido operaciones, indicadores de que hay una salud general que nos permite trabajar sin complicaciones. Somos un objetivo de los narcotraficantes. Ellos quieren saber qué hacemos. Por eso pedimos que el policía de aquí sea considerado de manera diferente. Hace una tarea especial y lucha contra gente con muchísimo dinero para inducir a la corrupción.
-Quiero aclarar que es la Junta Nacional de Drogas la que define las políticas y la estrategia a seguir en cada una de las áreas, inclusive la represión. Hemos tenido la oportunidad de expresar nuestra opinión y hemos sido escuchados. Se nos ha tenido muy en cuenta desde el principio. Sería mejor que usted se lo preguntara a los propios integrantes de la Junta, pero a mi juicio la relación es excelente, hemos recibido su apoyo absoluto en muchísimos aspectos, nosotros hemos dado asesoramiento para cambiar algunas leyes y eso ha ocurrido, hemos solicitado apoyo logístico y lo hemos obtenido, en fin... O sea, hay una gran reciprocidad con la Junta, y supongo que es, también, gracias a que hemos trabajado y logrado resultados, lo que nos da cierta autoridad para opinar, sugerir, ser escuchados.
-Veamos un tema que generalmente distorsiona las mejores intenciones. El presupuesto que tiene y me refiero a la cantidad de personal, a las remuneraciones que se perciben, a la infraestructura disponible- ¿es suficiente para el desafío que enfrenta?
-No, no es suficiente... Pero en los últimos años hemos tenido un gran empuje, no un avance, un empuje. Ha habido una gran comprensión de las autoridades. La cantidad de personal podemos decir que es adecuada. Por supuesto, si hablamos de ingresos, quisiéramos que fueran mejores, quisiéramos tener un funcionario de tiempo completo, que no deba hacer un 222 ni cosa por el estilo, porque ésta es una tarea muy especial, y creemos que debe ser tenida en cuenta. Es una de las cosas que están faltando, pero, igualmente, tenemos capacidades y tenemos la mejor disposición y cuando hay dificultades, como decimos en Uruguay, "la atamos con alambre" y seguimos. A veces no necesitamos tener todas las cosas técnicas si hay entusiasmo suficiente como para manejar los problemas y esas dificultades. Hay carencias, sí, pero mire que las hay en cualquier policía del mundo. Si usted le pregunta a policías de países mucho más poderosos económicamente que el nuestro, también le dirán que les faltan cosas y deben luchar contra eso...
-Aquello tan manido de que las necesidades son infinitas y los recursos limitados...
-Exactamente, pero nosotros no nos quejamos. Marcamos las cosas pero no nos quejamos. Seguimos trabajando cómodos, muy apoyados, no sólo desde el punto de vista administrativo por el Ministerio del Interior y la Junta sino también por la justicia, con la que tenemos una excelente relación.
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