Con reclamos de mayor integración productiva, reducción de asimetrías entre las economías grandes y pequeñas del Mercosur y la decisión de llevar adelante una campaña regional para lograr un salario mínimo nacional en los países que integran el bloque, culminó ayer la Cumbre de Sindicatos del Cono Sur.
En el mitin donde participaron siete delegaciones extranjeras: CTA y CGT (Argentina), CUT, Forza Sindical y UGT (Brasil), CUT y CUT-A (Paraguay) y el PIT-CNT (Uruguay), se elaboró una carta con una serie de reclamos a los presidentes del bloque regional.
El documento sostiene que los sindicatos tienen "la certeza de que los acuerdos comerciales sin la implementación de programas y políticas volcadas a la complementación productiva y a la generación de empleo, pueden acentuar las asimetrías ya existentes y generar conflictos políticos, dificultando el avance de la integración".
El delegado de la CUT para el Mercosur, Manoel Messias Melo, dijo a LA REPUBLICA que "Brasil y Argentina no pueden ser los motores del bloque y tampoco se puede permitir que haya una disputa entre los distintos países por la captación de inversión que genere mano de obra".
El análisis de la cumbre sindical arrojó que "la crisis económica de finales de los años 90 fue superada y que a pesar de que creció el comercio intra-regional y las ganancias de las grandes empresas, esto no se ha reflejado en los salarios, que no superaron sus niveles anteriores" a los que se registraban en esa década.
Las delegaciones sindicales coincidieron en que "la construcción de un mercado común no es viable si no se prioriza el desarrollo de un mercado consumidor regional".
Según los sindicalistas, "hay que volcarse a la integración productiva porque eso aumentará la competitividad del Mercosur".
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