Mario Delgado Gerez
Desde que en junio de 2005 comenzó la primera etapa de excavaciones, sólo se encontraron los restos de Ubagesner Chávez Sosa y Fernando Miranda, ambos desaparecidos en 1976.
El primero apareció en un predio privado, en las cercanías de Pando; el segundo, había sido sepultado en el Batallón de Infantería Mecanizada Nº 13. A mediados de julio, el presidente Tabaré Vázquez ordenó reanudar la búsqueda en base a nuevos testimonios aparecidos en distintos medios de prensa. Al cabo de casi seis meses, las toneladas de tierra removida no reportaron ningún indicio tangible. Todas las miradas apuntan a la calidad de los informantes. Ahora, afirma López Mazz, "no tenemos voluntad de entrar, ni en el 13 ni en el 14, si no contamos con una información más precisa que nos dé garantía a todos".
--Usted y su equipo finalizan el 30 de diciembre, de acuerdo con lo acordado con Presidencia, los trabajos de esta segunda etapa de búsqueda de restos de detenidos - desaparecidos, por el momento sin resultados positivos ¿qué trabajos se realizaron? ¿Cuál es la evaluación que hace?
--Lo que hicimos en esta segunda etapa fue integrar nuevos lugares de búsqueda de manera que la agenda donde se practicó la búsqueda de enterramientos clandestinos tuviera más relación con el conjunto de los lugares manejados. Sonaba paradójico que, como el caso de La Tablada, habiendo el número de muertos que se conoce y habiéndose visto gente que vino de Buenos Aires allí, no hubiera investigación en ese lugar.
Y en la Brigada de Artillería Antiaérea Nº 1, que reunía tantos testimonios de gente que mencionaba que en ese lugar había habido enterramientos clandestinos, nos parecía inapropiado que tampoco hubiese estado en la agenda. Entonces nos parecía que esos dos lugares debían ser objeto de búsqueda. Se realizó entonces la búsqueda en estos dos sitios. Terminamos en La Tablada, aunque hay dos lugares pequeños que no hemos podido finalizar por problemas técnicos, pero el 99% del terreno está pronto, y pese a que teníamos datos de primera mano, no hubo resultados positivos. Y en el Batallón de Artillería Antiaérea pese a que faltan dos o tres días, tampoco hemos realizado hallazgos.
Acá, donde es un terreno amplio, ya es un campo, y no un lugar tan acotado como La Tablada, no nos quedamos con la convicción de que se excavó todo.
El objetivo era entonces ampliar en esos lugares. La Justicia nos pidió que volviéramos a buscar en los batallones 13 y 14, pero en esta segunda etapa no hemos querido volver. Entendemos que son lugares complicados. Tienen un antecedente como es el que trabajamos con información que era incorrecta, e invertimos mucho trabajo allí.
Ahora queremos trabajar con la información correcta. No nos gustaría volver a esos batallones con información errónea. En el Batallón 13, está siempre el tema pendiente del movimiento de cuerpos hacia construcciones que se realizaron a partir del año 84. Tal vez se hicieron casualmente, o deliberadamente, esos movimientos, no lo puedo afirmar, como es la reforma que hubo en la pista alrededor de la cancha de fútbol, hayan sido ubicados cuerpos que ya habían sido enterrados y hayan sido retirados y puestos debajo de algunos edificios.
Eso es bastante más complicado para nosotros buscar allí y en el 14.
En esta etapa también respondimos a algunas inquietudes de la Justicia, como fue el caso del testimonio de aquel seudotestigo, Asunción Alegre, que, según él, habría visto algo, testimonio que, desde nuestro punto de vista, no era muy sólido.
Y también abordamos sobre otro testimonio que le llegó al juez Fernández Lechini de una persona detenida en Libertad, que también tratamos en base a sus datos, de pesquisar para saber si había algo.
--Los datos que tenían, para usted, ¿eran confiables?
--Sí. En La Tablada eran datos confiables de gente que vio cuerpos, como se lo informamos. Y en el Grupo de Artillería Antiaérea había información abundante que las manejan las ONG de derechos humanos, sobre enterramientos, tal vez en dos momentos diferentes, en el 74 y en el 80 y pico. Allí ya hay dos zonas posibles. A una la completamos con mucha exhaustividad, no quedó metro de terreno sin buscar. Y en la otra, estamos haciendo una aproximación para ver si hay algo.
--¿Qué pasa con esa segunda zona si no llega a completarse antes de la fecha de finalización de las tareas?
--Estamos ahora en esta segunda etapa en un período de balance, de evaluación de las zonas que investigamos para ver si hay anomalías estatigráficas que son indicadores de que hubieran existido enterramientos clandestinos y que eventualmente los hubiesen retirado.
Esta es una explicación que ha estado mucho en el tapete, se insiste mucho en ella. Lo que hacemos es no negarla de entrada, sino tratar de que en cada lugar en que no se producen hallazgo ver, de manera sucedánea, si existen indicadores de que pudieran haber enterramientos y que hubieran sido recuperados en una etapa posterior. Ese tipo de información es la que estamos analizando ahora.
--¿Ustedes van a hacer alguna sugerencia en el sentido de continuar con las excavaciones?
--Nosotros entregaremos nuestro informe con lo actuado que tiene que ver con el plan de trabajo que entregamos al principio y allí se marcarán conclusiones y perspectivas. No olvidemos que el trabajo arqueológico precisa la elección de un lugar al cual ocurrir. Nuestra metodología se orienta a que esa selección de lugares viene de los testimonios. Y si nosotros hemos hecho tantas investigaciones durante estos dos años, también tenemos que hacer un balance sobre el no hallazgo. Tal vez aquí haya algo que esté más en el tipo de la información, que realmente haya una investigación previa a la nuestra que sea necesario agotar, para obtener información de mejor calidad que nos permita a nosotros manejarnos mejor.
--Personalmente, ¿cree que se debe seguir excavando?
--Creo que la investigación debe realizarse siempre. Debe ser una actividad constante porque el conocimiento que nosotros tenemos de ciertas cosas es perfectible, es mejorable y nunca nos podemos conformar con el grado de conocimiento que tenemos sobre las cosas. Es normal el de la inquietud humana el profundizar los conocimientos, y de los académicos aun más. En el caso concreto de este tema, y lo digo como una reflexión general, mientras haya dudas, mientras haya sombras, siempre se precisará ir echando luces sobre ellas. En este caso particular, hay otras circunstancias, que las ubico en ese eslabón que hay entre la información que orienta el lugar al se va a ejecutar nuestros trabajo. Ahí habrá que escuchar a la gente del gobierno, a las ONG de derechos humanos, y los familiares, y ver si tienen expectativa de que aparezca información nueva. El escenario político-social en torno a este tema está muy dinámico. Nosotros no somos tomadores de decisiones, sino que empezamos a actuar en la medida de que otros toman las decisiones. En nuestro caso concreto debemos decir que la información no ha sido de buena calidad. Lo que está claro es que ha habido una voluntad sostenida y sistemática de ocultamiento, y a eso lo expresamos en el primer informe. Y de esa voluntad de ocultamiento se beneficia un grupo de trabajo que tiene espíritu de cuerpo, que tiene un voto de silencio, que tenía en su momento la más grande libertad para moverse en cualquier lado y hacer cualquier cosa. Y si tenían como cometido la desaparición sistemática de los cuerpos, lo pueden haber hecho, pero habría que ponerle un poco el cascabel al gato. Alguien va a tener que decirnos si hay expectativa de mejorar la calidad de información.
--¿Hubo algún militar que se hubiera entrevistado con ustedes?
--No, aparte no sé si es el camino más adecuado. He tenido posibilidad de entrevistar a muchísimos soldados que revistaron en diferentes lugares de los que estamos hablando. No son arrepentidos, son gente que obedecía órdenes y que con el tiempo se ha dado cuenta de la magnitud de lo ocurrido en aquel momento y que es una irresponsabilidad no facilitar la información para acceder a restos humanos.
--Según se ha informado, Macarena insistirá para que se busque el cuerpo de su madre que de, acuerdo con el informe brindado por el Ejército, estaría en ese lugar. ¿Quedaron allí zonas para excavar?
--Sí, sí, claro que quedaron, y así lo hicimos saber en el primer informe. Al mismo tiempo que damos cuenta de los lugares donde investigamos, que fueron áreas muy extensas, y no se produjeron hallazgos, señalamos áreas en el mismo batallón, donde hubo movimientos de tierra muy conspicuos, de grandes magnitudes en los mismos tiempos de los hechos que estamos hablando. Si veo indicios en esos lugares y las puedo relacionar con enterramientos y desenterramientos, no puedo más que decir allí hubo movimiento de tierra muy grande. Que fue lo que señalamos en relación al crecimiento que tiene el Polígono de Tiro que hay en el Batallón 14.
He escuchado lo mismo que usted, de la intención de Macarena de realizar acciones para que se revitalice el trabajo. Claro, todo depende de que haya información de primera mano, que hace más fácil certificar lo que haya que certificar. Si hubo una Operación Zanahoria, si hay algún pozo. En realidad algún pozo fue encontrado en el 14, indicios de que pudo haber habido una actividad de desenterramientos clandestinos. Hay algunas pruebas en esa dirección. Es muy inocente pensar que cualquier pozo es una explicación a que los cuerpos no aparezcan, como para tapar las malas intenciones de la gente que no quiere decir dónde están.
Hay que ser muy delicado al proponerlo como explicación válida para todos los cuerpos que no aparecen y también nosotros ser demasiado inocente para la responsabilidad de la labor en la que estamos. No digo que un número de cuerpos no hayan podido ser objeto de enterramientos y desenterramientos, no lo digo. No soy necio, necia es la persona que niega la realidad.
En el Batallón Nº 13, nosotros encontramos zonas donde se nos dijo que hubo movimientos de tierra. Atrás de un arco de la cancha de fútbol se encontró un fragmento de un radio humano. Allí hay información de enterramientos y hay las pruebas necesarias y suficientes para sostener que hubo un desenterramiento.
Hubo una remoción totalmente caprichosa de los sedimentos dentro del pozo y el hallazgo de un fragmento aislado de hueso humano. Esas son pruebas. Si ha habido exhumación de cuerpos en el 13 o en el 14, y nos indican esos lugares, nosotros no tenemos inconveniente en buscar, y si están los localizamos, Sería un argumento más que explicara la no aparición y no quedaría solo de que es un juramento de secreto, algo salido de los tiempos.
--En definitiva, entonces se puede volver a intervenir en los Batallones 13 y 14.
--Eso está en la órbita de la Justicia. Los hallazgos que se realizaron en el 13 se efectuaron sólo en una parte del batallón. Hay información de enterramientos en construcciones del Servicio de Material y Armamento. En esto no tenemos las condiciones para demoler construcciones, si no tenemos testimonios más directos. No tenemos voluntad de entrar, ni en el 13 ni en el 14, si no contamos con una información más precisa que nos dé garantía a todos. La información falsa no es algo que facilite la disposición del Ejército. Hay que reconocer que estamos trabajando en conjunto con ellos. Tanto a ellos como a nosotros nos facilitaría, hacer intervenciones de cirugía mucho más rápida, con retorno positivo, y saldríamos de esta presión de estar siempre con el mal gusto, de que somos conscientes de que quedaron enterramientos pero que esa información es objeto de tabú, entre un grupo de personas que piensan todavía que tenerlo como tabú les podría traer algún beneficio. Parece que responde más a un capricho que al hecho de posesionarse en el país en el que vivimos.
"En el interior, hemos trabajado. Hubo hallazgos eventuales en el cementerio de Colonia, donde hubo enterramientos de NN. Están los NN que pasaron por el cementerio de Maldonado, estuvimos atrás de ellos, pero lamentablemente llegamos tarde porque fueron removidos a los osarios. En el cementerio de Rocha también se produjo la remoción de aquellos cuerpos que habían llegado a las playas. En Rocha estamos buscando información sobre enterramientos que llegaron a la playa, y que fueron enterrados porque nadie fue a hacerse cargo de los mismos. Hubo enterramientos espontáneos en lugares aislados que hacen difícil su búsqueda.
Hemos ido a Salto, Rivera, Tacuarembó a buscar testimonios y a ver algunas cosas.
Pero las que han tenido más fuerza de convicción de esa información y que han permitido proyectar hacia ella una investigación han sido las más notorias y que se han dado en Montevideo y Canelones".
"Sobre una posible intervención en el sótano de La Tablada, no tenemos testimonios de calidad que digan: `Yo enterré una persona allí´, y que nos justifique el pedir desalojar a los presos y hacer una intervención en la construcción. El Batallón 13 está lleno de construcciones en donde se menciona que se habrían colocado cuerpos de enterramientos primarios. Pero para intervenir en construcciones precisamos testimonios mucho más directos, más precisos que los que tenemos hasta ahora".
El 23 de agosto pasado, desde la Presidencia de la República se informaba sobre la evolución de los trabajos de José López Mazz y su equipo de arqueólogos y antropólogos.
El equipo, señalaba Presidencia, "ubicó otra zona de excavaciones en busca de restos de detenidos desaparecidos, a cien metros del centro de reclusión La Tablada. Allí estarían enterrados los 9 militantes asesinados en el centro de detención recordado como "El infierno de La Tablada".
"En base a testimonios calificados, los integrantes del equipo técnico comenzaron a trabajar en este nuevo sitio, desmalezando y despejando el área", sostenía el breve remitido. "Los nuevos datos que hemos recibido son interesantes", había dicho entonces López Mazz.
"En algún lugar de los que se está trabajando podrían estar Amelia Sanjurjo, Julio Castro Pérez, Luis Eduardo Arigón, Oscar José Baliñas, Oscar Tassino, Ricardo Valiente, Félix Ortiz, Antonio Omar Paitta y Miguel Angel Matto", señalaba el somero informe de Presidencia.
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