Gabriel Monteagudo | Corresponsal
Las condiciones de trabajo en las que se desempeñó el trabajador en los últimos días, en ambientes de bajas temperaturas, podrían haberle causado la muerte, según los dirigentes del sindicato.
El gremio de trabajadores de Tarariras calificó ayer domingo de irresponsables las versiones que se difundieron el sábado culpándolo por la muerte del trabajador Mario Berón, de 56 años, cuando llegaba a la planta de faena luego de caminar un kilómetro y medio desde el portón de acceso. El ingreso a la planta de faena se encontraba cortado al paso de vehículos por la realización de medidas gremiales. El sindicato de Tarariras pedirá a la Federación una investigación sobre las causas de la muerte porque habría estado trabajando en condiciones más duras de lo habitual.
En la asamblea realizada por el gremio en la tarde del domingo en el Club Peñarol de Tarariras, los trabajadores decidieron hacer un día de luto por su compañero fallecido en tanto su presidente llamó la atención sobre el ingreso de personal en negro en el frigorífico mientras se realizaba el paro y denunciaron las presiones que sufrieron quienes se plegaron a la medida tomada por el 90 por ciento del gremio cárnico en todo el país y el peligro que significa un foguista que funge como encargado de calderas sin el debido carné habilitante.
En Tarariras la situación que viven los trabajadores que integran el gremio del frigorífico es de tensión: "Estamos pasando mal.
Este es un pueblo chico y las versiones que hicieron circular, que la culpa de la muerte del trabajador fue nuestra, es deplorable" explican los dirigentes gremiales consultados por LA REPUBLICA. Lo publicado por otro matutino sobre una discusión que habría ocurrido entre el muerto y los trabajadores que cortaban el acceso de vehículos "no es cierto. Todos los que quisieron entrar a trabajar lo hicieron normalmente", afirman.
Desde el viernes en la tarde, la mayoría de los 800 trabajadores del frigorífico Establecimientos Colonia SA se encontraba cortando las rutas vecinales como medida complementaria al paro nacional que se realizaba en el sector.
El tránsito de camiones con ganado de entrada a faena y los que hacían la salida desde cámara a embarque eran detenidos por los trabajadores, ubicados en el portón de ingreso al establecimiento. Sólo se dejaba pasar el abasto, a pedido de la Federación.
Tampoco se dejaban entrar motos, camiones y los ómnibus que transportan el personal desde la ciudad de Tarariras, a cinco kilómetros, debían dejar el personal en el portón, a un kilómetro y medio de distancia de la planta de faena. En total eran alrededor de 70 personas las que decidieron no acatar la medida gremial.
Mario Berón caminó la distancia que lo llevaba a su trabajo y al llegar a la planta cayó fulminado por un ataque cardíaco.
De nada valieron la ayuda de sus compañeros ni el pronto traslado a la enfermería.
La ambulancia llegó veinticinco minutos después y nada pudo hacer para revivirlo. Inmediatamente la empresa se ocupó del sepelio y desde la planta personal jerárquico y quienes cumplían horario dejaron sus tareas para hacer un cortejo y recorrer a pie los cinco kilómetros hasta la ciudad.
Un grupo de los que salían aplaudió a la pasada a los que cortaban el acceso, culpándolos de la muerte del hombre.
También a ellos se los culpó por la demora del móvil asistencial. "Nosotros no lo detuvimos; cuando llegó pasó de largo porque vimos que algo había pasado", afirmó a LA REPUBLICA el vicepresidente del gremio, Richard Collazo.
También niegan las versiones que dicen que discutió con la gente que estaba en el corte. "No es verdad, trabajó toda la semana y pasó siempre sin problemas", explican.
Según las fuentes consultadas por LA REPUBLICA, el día antes el trabajador habría manifestado algún tipo de malestar que lo obligó a ir a la enfermería del establecimiento.
Este punto, que se presenta como uno de los más delicados, está siendo investigado por el sindicato, al igual que las condiciones de trabajo en las que se desempeñaba. "Sufría de presión alta y lo pusieron a trabajar en un sector con mucho más frío", cuentan quienes laboraban cerca suyo.
Por otro lado, el sindicato de Tarariras estudia iniciar acciones legales contra algunos medios "que nos culpan de la muerte de este compañero.
Algo que no tiene nada que ver con lo que pasó", dijo el presidente Chevalier.
Además, Chevalier denunció "el mal manejo de la empresa en el ingreso de personal en negro mientras se realizaban las medidas de paro, las citaciones y presiones que realizaron para que los trabajadores en paro volvieran a trabajar, el no cumplimiento de la Ley de Tercerizaciones y el manejo de una caldera por parte de un supervisor sin carné de foguista", dijo.
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