Marcel Lhermitte
Entrevistado por LA REPUBLICA analizó el Congreso del FA, su relación con Mujica y Fernández Huidobro; además aseguró que el procesamiento con prisión de Gregorio Alvarez no hace justicia, porque los daños efectuados por el dictador son "irreparables".
¿Qué balance hace del Congreso "Líber Seregni" del Frente Amplio (FA), que debió pasar a cuarto intermedio?
Fue mi primer congreso, no sé si va a ser el último, pero fue una experiencia. Estuve en la comisión de Inserción Internacional y Regional. Por la información que tengo de las comisiones, en general no se trabajó mal, hubo propuestas que funcionaron, aunque no sé cuánta importancia puedan tener los papeles, porque a veces se decide una cosa y otra es la que se hace.
Ante la incapacidad de poder elegir un presidente de la fuerza política, ¿cómo sale parado el FA?
No lo afecta dramáticamente, pero sí le afecta la incapacidad de no resolver la Presidencia. Yo iba a hacer una pregunta en la sesión plenaria, pero compañeros más expertos no me dejaron: Todos alabaron a la politóloga Constanza Moreira, todos hablaron a su favor, entonces ¿porqué no la votan? Es inexplicable que una persona que no tiene objeciones no haya sido votada.
¿Se puede decir que el Congreso se constituyó en una derrota política del MPP?
No, las derrotas del MPP son de otro orden. Una derrota del MPP, que todavía no es derrota, es no tener la capacidad de transformar una parte importante de los votos, unos 330 mil, en fuerza militante, y eso es serio.
En el MPP entendemos que hay que estar en la base del FA y hay que trabajar, pero no es un objetivo absoluto.
El origen del MPP es el de los disconformes del FA. Cuando los tupamaros hacemos la convocatoria y empieza el proceso, había un porcentaje muy grande de disconformes. Hoy el MPP ha superado bastante eso, pero no del todo; de ser un sector de disconformes ahora se ha mejorado mucho la militancia.
En el Congreso hubo apoyo de las bases a la propuesta nuestra. Los tupamaros somos cofundadores del FA, nunca nos lo reconocieron pero no importa. Antes perdíamos mil a diez y ahora veo que tenemos un gran porcentaje de votos.
¿Van a seguir impulsando la candidatura de Constanza Moreira en la clausura del Congreso, en abril?
Sí. No lo hemos conversado mucho, pero si la compañera está dispuesta a dar la batalla y permanecer, es seguro. Consideramos que tiene el perfil adecuado, no vamos a cambiar de opinión porque no la voten. Esto no quiere decir que no vayan a aparecer otros compañeros que podamos votar. Pero yo pienso que tenemos que seguir manteniendo a Moreira.
Ha habido excelentes votaciones de jóvenes, tanto en el Partido Nacional como en el Partido Colorado. ¿Cómo está evaluando la renovación del FA?
Las votaciones de jóvenes de la oposición las pongo entre comillas, fueron muy gordas y ya sabemos cómo son esas cosas, pero es problema de ellos. El FA tiene jóvenes, incluso en el MPP estamos pensando en 2008 hacer un encuentro de jóvenes.
No sé qué métodos utilizaron los partidos tradicionales para llevar jóvenes, pero en los actos del FA uno ve muchos jóvenes.
La síntesis es la que me hizo un compañero: "Viejo, por supuesto que vamos a votar al FA, pero no nos pidan que vayamos a bancarnos las reuniones".
El comité de base no es atractivo para los jóvenes. ¿Cómo se cambia la estructura del FA para aggiornarla a las nuevas generaciones?
No es fácil. Hay que hacer otro tipo de actividades. Hay un estilo de militancia que dice que hacer política es reunirse, discutir los informes y todo eso. Hace años que venimos diciendo que con la gente la cosa es diferente, esto lo vengo peleando hace años. Hay que trabajar, estar con la gente, tratar de resolver sus problemas y después, pensando desde el punto de vista electoral, no son tontos, ellos se ubican. Los tupamaros trabajamos con esa idea muchísimos años y en el MPP en cierto modo se ha adoptado. Lo que importa es que una idea buena se difunda, no quién es el inventor de la misma. Yo estoy convencido de trabajar así.
En la izquierda tenemos intención de saber desde dónde parten las buenas ideas, porque después vamos a pedir votos. Durante la campaña electoral, siempre digo que yo no junto votos, hablo con personas que son interlocutores y que votan, pero no busco un voto, busco un interlocutor. Yo trabajo con otro criterio, pero a la larga este método es el que va a servir.
¿Los problemas internos del FA sumados a presuntos casos de corrupción que aparecieron en 2007 hacen peligrar un triunfo electoral de la izquierda en 2009?
No lo sé. Actitudes incorrectas hay en todos los partidos pero tenemos que intentar que el promedio de esas actitudes sea bajo entre nosotros. No somos seres impolutos, pero tenemos que ser consecuentes entre lo que decimos y lo que hacemos. En la izquierda nos hemos convertido en censores de los otros partidos y para serlo tenemos que tener buena conducta. Sino no tenemos autoridad moral para serlo.
¿No se puede decir ahora que los partidos políticos son todos iguales?
La gente puede pensar así, pero no son todos iguales. La escala de valores y la ideología de la sociedad es la escala de valores y la ideología de los sectores dominantes. Nosotros tomamos medidas en estos casos, entonces tan iguales no somos.
Acá hubo un sector social que prestó su voto, pero el que tiene la racionalidad política como para hacer un experimento así es la clase media. No sé si van a repetir el experimento, porque la gente de abajo votó sinceramente y ahí vamos a tener un crecimiento, uno lo ve en la calle, porque han tenido una posibilidad mayor.
Pero en los otros sectores, no sé, yo he visto frenteamplistas a los cuales le tocaron el bolsillo y están ofendidos, por eso planteo el interrogante.
Además se asustó mucho a la gente con la reforma tributaria. Ha habido casos en que la gente haciendo los números se ha dado cuenta que salen beneficiados, pero no hay que olvidarse de la reforma de la salud y de que los chiquilines tendrán cobertura médica, porque o iban al curandero o tenían que pagar una sociedad antes, con lo dificultoso que se hacía si la familia tenía más de un hijo.
"Una especie de monstruo"
¿Se puede definir el "marenalismo"?
El término lo creó Federico Fasano. No existe el marenalismo, lo que pasa es que tengo un modo de pensar y de enfocar las cosas que coincide con otros compañeros, pero no es un pensamiento propio tampoco. Me nutro de una discusión colectiva. El otro día habló Pepe Mujica y coincidió conmigo; ¿entonces él es marenalista?
¿Se ha dicho que está enfrentado con el ministro José Mujica y con el senador Eleuterio Fernández Huidobro?
No sé si la CIA está operando, pienso que sí. Soy como una especie de monstruo. En la contratapa de "El País" Carlos Maggi dijo prácticamente que pienso en matarlos a todos, una especie de talibán; no puso ese nombre, pero así me definió. "El Observador" hizo algo parecido, que yo era un monstruo antediluviano, pero pusieron algo que para mí es elogioso: que no me merecía la política. Con eso me dejaron contento.
Es una campaña contra el Pepe, que no rompió con este talibán. El talibán tiene el aparato, es la fuerza mayoritaria actualmente desde el punto de vista electoral. Entonces, si el Pepe fuera presidente, ¿qué pasa con el talibán? ¿Qué poderes va a tener?
Es un trabajo muy inteligente, elíptico, contra el Pepe. Si no hace una ruptura con el talibán, ¿van juntos? ¿Qué pasará si el Pepe sale presidente? ¿Lo llevará de ministro del Interior o de Inteligencia, que es menos visible? Dicen eso.
En una oportunidad alguien de la oposición dijo que el FA es muy amplio, pero tiene a los tupamaros ahí adentro.
Con el Ñato políticamente tenemos diferencias, pero no estamos enfrentados. Hace poquito nos juntamos, tenemos una muy buena relación personal.
¿En el caso Gonzalo Nin Novoa versiones de prensa le han adjudicado responsabilidad en la denuncia anónima?
Tienen esa idea de que investigamos a todo el mundo. Lo mismo dicen del caso del ex director de Casinos, Juan Carlos Bengoa, y que el intendente Ricardo Ehrlich es marenalista.
Yo estoy de acuerdo en que se haya investigado el caso Bengoa. Se perdió mucha plata y había que meterle mano a eso.
¿El MLN investigó el caso Bengoa?
No. La información viene de adentro del municipio. Se nombró una auditoría que encontró elementos. Le pregunté a Ehrlich qué iba a pasar con esa auditoría y me dijo que si había méritos se enviaba a la Justicia. Esto fue muy gordo.
¿Qué posición tiene sobre la anulación de la Ley de Caducidad?
La gente está firmando, yo firmé también. Hay que incluirlo en la Comisión de Programa y presentarlo en el próximo período, porque hacerlo ahora es agregarle más problemas al gobierno, que ya tiene bastantes. Porque no sólo son las firmas, después hay que ganar el plebiscito. Es una exigencia militante que resta fuerzas cuando hay otras cosas. Tiene que ser un objetivo del programa para el próximo período.
¿Anular la normativa desde el Parlamento?
Soy contrario. Ese precedente lo voy a pelear, porque la democracia directa de un plebiscito no puede modificarla un puñado de gente, por mucha soberanía que tenga otorgada. Sino cada vez que hay un cambio de gobierno pasaría lo mismo.
Vamos a tener que analizar la herramienta del plebiscito para mejorar la democracia directa. El Estado uruguayo no fue organizado para que la gente participe y en el plebiscito la gente participa.
¿Cómo vivió el procesamiento con prisión del dictador Gregorio Alvarez?
La Justicia debe reparar el daño realizado y esos daños no se pueden reparar. La realidad cobra, a mí me cobró, cometí irregularidades y me cobró. Al Goyo también, se extralimitó, llegó a extremos de barbarie y la sociedad te cobra. Eso para mí no es justicia, porque sería reparar el daño y lo que él hizo es irreparable.
La sociedad está organizada así. Cuando uno comete un delito tiene que pagarlo con prisión; en otras sociedades te ejecutan.
Está bien la sentencia, pero no se repararon las atrocidades que cometieron.
¿Imaginaba algún día que Alvarez podría ir preso?
No me imaginé estar acá, creí que iba a morir preso. Nunca pensé que saldría en libertad.
Quiero agregar que no creo que los militares sean todos bandidos; no pueden ser diferentes a nosotros, sino serían una raza aparte. El fenómeno de los sádicos no es exclusivo de militares ni civiles.
El Ejército es una realidad. Ojalá pudiéramos vivir sin Ejército, pero por ahora no. Los militares hablan del honor militar, pero vamos a decir la verdad: lo perdieron, pero hay que recomponerlo. O suprimimos el Ejército o si lo necesitamos vamos a recomponerlo, que sea respetable para todos nosotros. Hay que limpiar ahí, y hay militares inteligentes que lo están viendo así. Es muy duro tener que reconocerlo, pero perdieron el honor.
Se tiene que recomponer porque es una fuerza necesaria y hay que dignificarla de vuelta.
¿Cómo se dignifica al Ejército?
Limpiándolo es una de las maneras. Puede haber muchos nuevos reclutas que están formados en los viejos trillos pero también hay que reconocer que las nuevas camadas militares no tienen nada que ver con las anteriores. No podemos poner en la misma bolsa a todos, vamos a darles la oportunidad de que tengan dignidad. Los que entraron en los últimos años, por más que algunos que estén arriba estén deformados, tenemos que hacer el esfuerzo para rescatarlos o sino no tenemos más Ejército. Ese esfuerzo hay que hacerlo.
¿Las Fuerzas Armadas tienen que pedirle perdón a la sociedad uruguaya?
No, no aporta nada. Sí hay que reconocer los errores cometidos.
¿Comparte el "Nunca más" que promueve el gobierno?
No sé si existirá un nunca más. Depende de los acontecimientos históricos. Acá en el siglo XIX pasaron cosas bravas y no era este Ejército, y mirá que se hacían barbaridades. Latinoamérica tiene muchos antecedentes de levantamientos y guerras civiles feroces.
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