Mauricio Pérez
El ex presidente brasileño Joao Goulart fue derrocado por un golpe de Estado militar en 1964. Su nieto, Marcos Vicente Goulart, reside en Montevideo, donde dirige un emprendimiento gastronómico denominado "La Carlota" y que se encuentra frente a las lanchas del Parque Rodó.
Licenciado en Ciencias de la Comunicación, egresado de la Udelar, participó en el rodaje de un documental que busca narrar la vida de su abuelo, desde su infancia hasta su muerte. En diálogo con LA REPUBLICA contó las experiencias vividas durante la filmación y la sensación que generó en su familia la entrevista con el ex agente de inteligencia uruguayo Mario Barreiro Neira, quien reveló el nombre del asesino de su abuelo.
--¿Cómo es el documental que se está armando sobre la vida de Joao Goulart?
--Nosotros estamos haciendo un documental basado en la vida y en la historia de este personaje, que viene a ser mi abuelo, que se va a llamar "Jango en Tres Actos". El documental abarca todo lo que fue su infancia, de la que fuimos a buscar declaraciones de sus amigos, de amistades que tenía en el Estado de Río Grande do Sul, en Sao Borja, también el período de su gobierno y finalmente la muerte.
Conjuntamente con la televisión del Senado se está preparando un documental como se hizo en otra oportunidad de Getulio Vargas. Mi abuelo se crió junto a Getulio Vargas y lo dejó como heredero político, en aquel entonces.
Como estudiante de Ciencias de la Comunicación me parecía interesante participar de este proyecto, que es un corto audiovisual.
A través de LA REPUBLICA, me enteré de que en 2002 se le había hecho una entrevista a Mario Barreiro Neira y fuimos con las cámaras. Parece que él no iba a dar entrevistas a nadie excepto si había presente algún familiar cercano a "Jango", y entonces fue cuando mi padre (Joao Vicente Goulart) me invitó a ir.
La televisión del Senado tenía autorización, mi padre tenía autorización y yo, como fue a último momento, no pude entrar a la cárcel. Estuve en los alrededores y pasé una cámara digital a la gente de la producción para que pudiera filmar. En el momento en que el policía me pone el brazo, yo le paso una cámara de fotos para registrar las imágenes y fotografiar a Barreiro. Ahí estuvieron encerrados más o menos unas dos horas de entrevista, fueron como seis o siete cintas de video, donde Mario Barreiro afirmó que era el encargado de hacer el seguimiento de todos los exiliados políticos de aquel momento. Incluso Barreiro le dijo a mi padre, en la cara, que no podía creer que él le estuviera diciendo que era un cómplice de la muerte de mi abuelo y como en ese momento mi padre no reaccionó.
--¿Qué imagen le quedó a su padre de Barreiro Neira?
--Nosotros, antes de entrar, estábamos muy nerviosos porque no sabíamos si era un preso peligroso. De hecho se ha fugado en varias oportunidades. Pero es un preso muy mediático. El incluso estaba escribiendo un libro sobre mi abuelo que nunca fue editado.
La impresión que nos da es la de un tipo muy charlatán, muy mediático dentro de la cárcel, pero que tiene informaciones inéditas, que sólo él las sabe y que las revela con total naturalidad. Y bueno, en base a eso nos fuimos basando en las investigaciones, en las que hablamos con el periodista Roger Rodríguez.
--¿Le creyeron a Barreiro Neira?
--Yo siempre sostuve que a mi abuelo lo mataron. Siempre. Desde que soy chico estoy con esta historia, que es un libro que no tiene final. Incluso por cuenta propia hablé con el peón de la estancia que tenía mi abuelo en Mercedes, en la Provincia de Corrientes.
Hablé con él para ver cómo había encontrado el cuerpo porque fue él quien le sirve el vaso de agua. Mi abuelo estaba tomando medicamentos para el corazón pero estaba en perfectas condiciones. Incluso la noche de su muerte se habían quedado charlando debajo de un ombú que todavía está en la estancia. Iban a ver unos novillos que tenía mi abuelo, y estaba lo más bien. Y esa noche le pide un vaso de agua para tomar los remedios y se muere.
Le pregunté cómo había encontrado el cuerpo. Ya que fue la última persona que lo vio con vida, qué sensación le dejó, y me dijo que había explotado por adentro. Al principio llegué a sospechar que este tipo estaba involucrado, que lo envenenó él, pero no.
Le digo: '¿Cómo encontró el cuerpo?'. Y me dice: 'Mira, se murió ni bien tomó el medicamento y daba la sensación como que había reventado por dentro'. El cuerpo enseguida se puso de color bordó. Yo ya me venía cerrando la historia porque yo sabía que a él lo mataron.
Me sorprendí con todo esto, que coincide con la muerte de la madre del senador Luis Alberto Heber, con el tema de las botellas envenenadas de vino. Parece que este mismo personaje se asocia a otra historia.
--¿Tuvo contactos con la familia Heber?
--No. Tuve contactos con el profesor Carlos Julio Pereyra. Enseguida que salió la noticia me contacté con él y le propuse si podíamos llegar a hablar con el actual gobierno o con la gente del Partido Nacional para abrir un acta y entre los dos países llevar más rápido la investigación. Voy a esperar que la fundación "Instituto Presidente Joao Goulart", que se encuentra en Brasilia, me mande los documentos y toda la parte del acta que quedó abierta en Brasil para poder protocolizarlo y presentarlo en el Senado de Uruguay, si hay interés político de llevar adelante la investigación.
--¿Cómo se encuentra la causa de su abuelo en Brasil?
--En Brasil, ahora el Parlamento está en receso. Mi padre se va a reunir con el presidente de la Cámara del Senado el día 8 o 9 de febrero, para poder seguir adelantando un poco. Pero yo no sé si el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva tiene interés de poder llevar adelante la investigación.
--Según los comentarios que le hace su padre, ¿cree que no hay interés político, qué existen muchas presiones militares para no continuar la investigación?
--Yo me preguntaba qué pasaba, por qué lo dejaban en stand-by, si lleva dinero hacer esto, cuál es el problema, y mi padre me dijo: 'Mira Marcos, en Brasil hay muchos torturadores que están dentro del gobierno'. Y el de mi abuelo es un caso difícil, ¿no?
--¿Alguno de ellos puede estar involucrado en la muerte de su abuelo?
--No sabría decirlo. No tengo ni los nombres ni nada. En este caso es un uruguayo que mató a un ex presidente brasileño y sé que hay mucho que ver entre Uruguay y Brasil, además del apoyo de EEUU. No sé quiénes son los verdaderos asesinos, pero que lo mataron, lo mataron. Sin duda.
--¿Barreiro tiene algún interés oculto detrás de esta confesión?
--Creo que lo hace por el hecho de estar encerrado, de saber una historia y poder contarla. Para él debe ser interesante tener tanta repercusión. Una persona que en definitiva es un delincuente, es un asesino, que participó en los espionajes, en la "Operación Escorpión". Él no tiene nada para perder. No tiene nada que perder. Está cumpliendo con su condena.
--¿Qué cosas significativas le dejó participar en el rodaje sobre el documental de su abuelo?
--Conocí muchos lugares interesantísimos. Conocí el lugar donde nació. Nunca había ido a su tumba. Era como ir detrás del muerto. Sabía toda la historia pero jamás había ido a su sepelio. Lo fui a ver como quien dice. Él está junto con Getulio Vargas, con Leonel Brizolla, que era su cuñado. Me parece una historia muy interesante de contar.
Él quería volver a Brasil por la puerta grande y en el momento en que se dio el golpe tenía muchos lugares para exiliarse, como Europa, pero elige Uruguay para estar cerca de su país y porque aquí había una recepción de la gente increíble. Se identificaba mucho con este país. Me deja una experiencia que los libros y las noticias no me pudieron contar. Me deja una experiencia real.
--Y a nivel personal de su abuelo, ¿qué cosas conoció de él?
--Mi abuelo era una persona súper humilde, de carácter conciliador. Sus enemigos vinieron de la política. Él era una persona muy querida por la gente de Uruguay y de Brasil. Incluso conversando con los peones te dicen que como patrón era una persona excepcional. Jamás tuve alguna queja o algo en contra para decir sobre él. Me identifico mucho con ese aspecto, con esa personalidad.
--¿Cree que él fue asesinado por querer volver a Brasil?
--Creo que fue asesinado por las cosas positivas que él quería para el país, que en aquel momento parecían descabelladas. Él tenía muy en claro que política quería llevar adelante, que era una reforma agraria. Qué contradicción, ¿no? Uno de los mayores propietarios de tierras de Brasil a favor de una reforma agraria. En aquel momento se lo tildó de izquierdoso, de comunista, y él no se veía implicado en el Comunismo, sino que tenía ideas de avanzada para la época, que fue lo que hizo que lo derrocaran.
Incluso en América del Sur en ese entonces le ocurrió lo mismo a varios dirigentes políticos.
--¿Qué imagen le deja que su abuelo fuera asesinado por querer retornar a Brasil, aún sabiendo que su vida corría peligro?
--Me deja una imagen de tristeza. De un hombre traicionado por la política y por la gente que lo rodeó. Todos sabían que "Jango" era una excelente persona, pero fue una persona traicionada. Mi padre cuando se muere mi abuelo tenía 18 años y hereda una fortuna. No tenía noción de lo que tenía en manos. Y toda esa gente que eran "amigos" de mi abuelo, apoderados, lo traicionaron. Desaparecieron. Vendieron su ganado, sus tierras, hicieron lo que quisieron. Y esa era la gente que lo rodeaba. Me parece que sus mayores alegrías estuvieron en el campo, junto a los peones, en las charlas, en las reuniones que tenía con ellos. Su felicidad estaba condicionada al campo.
--¿Cómo ha sido la relación de su padre con respecto a este caso?
--Mi padre siempre quiso levantar la bandera "jangista". Mi padre como sus nietos siempre vamos a cargar con esta mochila en la espalda y la vamos a cargar con mucho orgullo. Porque sabemos lo que fue mi abuelo, que no lo hizo daño a la gente, que la gente lo quería mucho. Incluso estamos construyendo un memorial en Brasilia, que se construirá en un terreno donado por el gobierno de Brasil, donde se va a poder reivindicar su historia. Estará abierto a todas las personas que quieran conocer la historia de mi abuelo y de sus años de mandato. Es un proyecto interesante que lo está llevando adelante mi padre con financiación del gobierno brasileño.
--¿Cree qué en algún momento se va a poder saber la verdad sobre el asesinato de su abuelo?
--Ojala que sí. Yo quiero que esto tenga un final. Que el día de mañana le tenga que decir a mis hijos: 'dicen que lo mataron pero no se sabe la verdad'. Quiero que esto termine de una vez porque en definitiva es necesario para Brasil saber esto, es necesario para el mundo que se sepa que a este presidente lo mataron y quién fue el responsable de todo esto.
--¿Cuánto del legado de tu abuelo queda en la política brasilera?
--Nada, creo que nada. Las ideas de mi abuelo son ideas muy debatidas por el problema de los Sin Tierra en Brasil. Brasil tiene muchos problemas de pobreza y de gente que quiere plantar y de gente que tiene derechos. Esas ideas son puestas en tela de juicio constantemente. Ideas que se debaten desde hace 30 o 40 años atrás, mi abuelo fue el que las llevó adelante.
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