Silveira comenzó la huelga de hambre el mismo día que estaba citado para declarar ante el juez Penal de 1er.
Turno, Juan Carlos Fernández Lecchini, por el caso de la desaparición de la maestra Elena Quinteros. La citación se produjo tras la publicación de un artículo periodístico, donde Silveira afirmaba, que si bien participó del secuestro de la docente, el autor del crimen fue el coronel (r) José Nino Gavazzo.
A raíz de esta medida, que el represor dijo llevaría hasta las últimas consecuencias, el juez suspendió la audiencia, que ahora se fijará nuevamente.
Fernández Lecchini, dijo ayer a LA REPUBLICA, que aún no ha determinado cuando se celebrará la audiencia, ya que por ejemplo se debe contar con el alta médica, más aún tomando en cuenta los días en que Silveira no se alimentó por sus propios medios.
Por su parte monseñor Cotugno dijo que fue la esposa de Silveira, Leda Pascal, quien le pidió si podía tratar de convencerlo para que abandonara la huelga de hambre a la vez que le trasladó el pedido del militar, que quería confesarse ante él.
El militar y el religioso celebraron la ceremonia de confesión en la capilla del Hospital Militar, donde Silveira está internado por un cuadro cardíaco y de depresión, y luego charlaron por aproximadamente tres cuatros de hora.
"Se trató de un hombre que pidió para confesarse y por eso celebramos el sacramento de la penitencia normalmente", dijo Cotugno, quien agregó que Silveira le pidió si su esposa podía comunicar, que él había abandonado la medida de la huelga de hambre, pero por pedido suyo y no porque él quisiese. Sobre esto el arzobispo dijo que no había problemas, "pues estaba dentro de lo que habíamos conversado", señaló.
Cotugno también remarcó que no había concurrido por iniciativa propia, sino que reaccionó por un pedido humanitario que le había hecho llegar la esposa de Silveira a su secretario personal.
Sobre como lo notó al militar, Cotugno expresó: "lo encontré sereno, abierto como creyente a escuchar una palabra que se entiende desde la trascendencia de la fe".
Por su parte el diputado colorado, Daniel García Pintos, dijo estar enterado de la huelga de hambre del represor por los medios de comunicación. Expresó su alegría porque Silveira haya abandonado dicha medida y agregó que vio con buenos ojos la actitud, tanto de Pascal como de Cotugno, mientras que adelantó que, en los próximos días irá a visitarlo.
En tanto, la diputada del Partido Socialista Gloria Benítez, quien días pasados, junto a un grupo de militantes fue al Hospital Militar a llevarle un plato de comida a Silveira y una carta, en la que se le pedía que depusiera su actitud, dijo: "me parece bien, en el sentido de que asumirá la responsabilidad de ir a declarar, tal como el juez había solicitado, y que tuvo suspenderlo por la huelga de hambre". Agregó que a su entender, todo se debió a una movida política y mediática, que "lo único que buscaba era ganar tiempo para no ir a declarar".
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