El proyecto de Salud Sexual y Reproductiva corre riesgo de ser abortado en Diputados, incluso ni llegaría a manos del presidente Tabaré Vázquez, que ya anunció que vetaría la ley.
De mantenerse la correlación política actual, el proyecto no tendría los votos suficientes para ser aprobado. Ayer martes 13, el proyecto comenzó a recorrer su estado parlamentario en la Comisión de Salud Pública de la Cámara baja.
El presidente de ese órgano, el diputado Alvaro Vega, adelantó anoche a LA REPUBLICA que "el proyecto no resolverá el problema" de los abortos clandestinos. "Lo único que lamento es que haya mujeres que se mueren y se seguirán muriendo por este problema", sostuvo el legislador de profesión médico.
Vega, que hace unos días pidió públicamente que "el presidente Vázquez abra su cabeza" por la problemática de los embarazos interrumpidos clandestinamente, es uno de los integrantes de la bancada del Espacio 609 que ignora si va a aprobar el proyecto. La bancada de gobierno resolvió dar libertad de acción al no ser entendida como una ley de orden programático.
El escenario de posibilidades que la bancada de Diputados del Frente Amplio ofrece hoy en día no es para nada alentador para los promotores de la iniciativa. De no aparecer cambios de opinión de último momento, cosa que resultaría infinitamente imposible sobre este tema, la bancada oficialista no tendría los votos suficientes para aprobar la norma. Ni siquiera ocurriría si se le anexan cambios laterales al artículo que más objeciones recoge y que es, lógicamente, el que refiere a la posibilidad de interrumpir un embarazo aunque siempre bajo estrictas medidas éticas y de salud. "Toda mujer tiene derecho a decidir sobre la interrupción de su embarazo durante las primeras doce semanas de gravidez", dice su artículo 2º.
En la izquierda no hay consenso. Por lo pronto los diputados Juan Andrés Roballo (Alianza Progresista), Daniela Payssé (Asamblea Uruguay) e Ivonne Passada (MPP) no lo acompañarán, mientras que no se descarta que otros legisladores oficialistas se sumen a este terceto.
En el Partido Nacional, salvo la diputada Beatriz Argimón, la bancada no lo votará, mientras que en el Partido Colorado el forista Washington Abdala acompañará la iniciativa aunque insiste en derivarla a una consulta popular, mientras que el resto del colectivo aún no tiene resuelta su postura.
Para aprobar la ley en Diputados ya viene con media sanción positiva del Senado se necesita una mayoría simple de los 99 representantes. Para eventualmente levantar el anunciado veto presidencial, se requerirán tres quintos de los votos de ambas cámaras en Asamblea General.
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