Acuerdo en el tratamiento de los derechos humanos, desacuerdos fundamentales en la política económica son, según Tabaré Vázquez, las pautas de la relación entre gobierno y oposición.
Por su parte, Líber Seregni señaló que el progresismo batllista de Víctor Vaillant no tenía otro espacio que el EP-FA. En tanto, Vaillant mostró su satisfacción de pertenecer al Encuentro, del que dijo no tiene en su seno a todos los progresistas, pero del que nadie sobra.
Después de casi un lustro, Seregni y Vázquez coincidieron en una tribuna. Ello aconteció ayer, en la despedida del año del grupo Claveles Rojos, liderado por Víctor Vaillant.
Vázquez reafirmó su apoyo al presidente Jorge Batlle en la política seguida en torno a la cuestión de los detenidos desaparecidos. "Apoyamos la actitud firme, honesta y valiente del presidente" dijo el líder de la izquierda. Pero a la vez señaló: "Nuestro pensamiento político económico es distinto al que desarrolla el gobierno nacional".
En la primera parte de su intervención, Vázquez recordó los ojos llenos de lágrimas del presidente de la República, cuando anunció la aparición de la nieta del poeta argentino Juan Gelman. "Solucionar lo antes posible con generosidad, profundidad, seriedad y lealtad entre todos los uruguayos, civiles y militares, encuentristas, blancos, colorados y nuevo espacistas. Creo que todos los uruguayos en todas las mesas deben levantar una copa para que en 2001 encontremos la respuesta y la solución a este problema vinculado a los derechos humanos", señaló el presidente del EP-FA.
En relación a la situación económica y social del país, Vázquez advirtió que el país se desintegra socialmente, los jóvenes y profesionales se van del país, se han creado bolsones de marginación. "Ese no es el país que queremos", indicó.
El líder de la izquierda señaló que la propuesta encuentrista, en cambio, apuesta a la producción, la distribución equitativa del ingreso, a resolver trabajo para todos los uruguayos, a establecer la justicia tributaria, "en definitiva a crear un país solidario".
Seregni, por su parte, reivindicó el pasado común con Vaillant y expresó que su pensamiento progresista no tenía otro destino que el EP-FA. Incluso recordó una conversación de 1994, cuando le propuso la alianza con el Frente.
El ex presidente de la coalición de izquierda detalló el papel jugado por el líder de Claveles Rojos a la salida de la dictadura, especialmente el rol jugado al frente de la Comisión del Reencuentro, encargada de dar soluciones económicas y sociales para la reinserción de los ex presos políticos y exiliados.
Seregni también dijo que el progresismo de Vaillant es la actualización del batllismo que dio origen al Uruguay moderno, de principios del siglo XX. Romper con el Partido Colorado fue una decisión de conciencia, pero no personal sino de todos quienes formamos este movimiento, sostuvo Vaillant, al explicar el tiempo transcurrido entre la entrevista con Seregni y la decisión de ingrso al EP-FA.
"En el Encuentro no están todos los progresistas, pero en él no sobra nadie", expresó el dirigente de Claveles al describir la realidad actual de la coalición. Es una fuerza política, añadió, con distintos enfoques y un objetivo común: mejorar la calidad de vida de los uruguayos.
De inmediato recordó que el poder a veces deja de ser una herramienta para la sociedad, para transformarse en un fin en sí mismo. En esos momentos es que se aprecia la importancia de los compañeros con visión crítica, "por eso es necesaria una fuerza con multiplicidad de enfoques y un mismo objetivo", enfatizó.
Finalmente señaló que los cambios imprescindibles en una sociedad paradojal, donde el desarrollo de la ciencia y la tecnología ha acentuado las desigualdades, se construyen sobre la base del amor a la humanidad.
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