Estándares legales y médotos de supervisión", editado por el Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Durham y el Comité de Supervisión de los Servicios de Inteligencia del Parlamento Noruego.
La actividad, que contó con la participación de la ministra del Interior, Daisy Tourné, fue organizada por el Centro de Investigación sobre Seguridad Regional, Fuerzas Armadas, Política y Sociedad (Prisfas) del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
Durante la presentación, Menéndez dijo que "la actividad de Inteligencia, por sus características especiales, presenta ante el sistema democrático numerosas dificultades y desafíos".
Consideró que "constituye un auxiliar invalorable, casi imprescindible, en la conducción de un Estado moderno", como herramienta de asesoramiento para "el análisis y la toma de decisiones, para el manejo de crisis y el aprovechamiento de nuevas oportunidades".
Menéndez dijo que la Inteligencia no debe interpretarse únicamente como acumulación de información, sino como un adecuado procesamiento de datos, en forma ordenada, sistematizada y con un claro objetivo previamente establecido.
Reconoció que para algunos académicos se trata de una actividad "difícil de conciliar con el sistema democrático". Precisamente, consideró que el carácter "reservado" de la función y el "secreto" que rodea algunas de sus acciones, sumado al hecho de que se suele proteger a los ejecutores, determinan la necesidad de una "adecuada conducción, adecuado control, pero también adecuada ponderación".
El jerarca sostuvo que ningún país moderno puede prescindir de los servicios de Inteligencia del Estado. No obstante, admitió que el "carácter intrísecamente secreto" de la actividad "choca con el principio de cristalinidad y publicidad que debe regir formalmente a la administración".
"El hecho de que en algunos países los organismos de Inteligencia cuenten con abultados presupuestos, con tremendos medios técnicos, en un marco de discrecionalidad, hace temer, con buenas razones, acerca de la legalidad del manejo de fondos y el respeto por la intimidad de las personas", lo que en algunos casos puede suponer un riesgo para la seguridad del Estado o las bases de la institucionalidad democrática.
Para evitar esa situación, los estados democráticos de derecho cuentan con dispositivos "que permiten actuar y mediar" ante las tensiones generadas, ya sea a través del diseño institucional del propio sistema de Inteligencia o mediante adecuados contrapesos institucionales, indicó. Menéndez remarcó luego en declaraciones de prensa el concepto de la necesidad de contar con un marco regulado de los servicios de inteligencia al servicio del desarrollo del país.
El subsecretario del Ministerio de Defensa, Jorge Menéndez, dijo que un sistema de Inteligencia nacional debe cumplir sus actividades con "legalidad y sujeción, lo que supone un estricto apego a toda la normativa" que regula su desempeño. Destacó que se debe asegurar un "delicado equilibrio entre la eficiencia del accionar y el riguroso respeto por los derechos de los ciudadanos". A su entender, debe existir una "adecuada conducción" del Poder Ejecutivo y un "estricto control" de los tres poderes del Estado, aunque estos aspectos no deben entenderse como "limitantes" de la actividad, sino como forma de "encauzarla" hacia los objetivos fijados por el poder político, evitando los desvíos. "Carecemos de una ley de Inteligencia nacional", aseveró.
Acto seguido, se comprometió a que en el más breve plazo posible, la actual administración elaborará un proyecto de ley en este sentido. Anunció que el texto estará regido por un "concepto integral sobre Inteligencia estratégica", para que el procesamiento de la información tenga como objetivo el interés nacional en el corto, mediano y largo plazo.
La ministra del Interior, Daisy Tourné, señaló que las actividades de Inteligencia son una de las tareas más importantes que debe desarrollar un Estado democrático.
"Una democracia moderna debe plantearse esto como un tema estratégico", aseveró.
Tourné dijo que los asuntos de seguridad no son exclusivos de las fuerzas encargadas de los mismos, sino que se debe involucrar a los académicos, la sociedad y el poder político, para que brinden "definiciones y directivas claras".
"Seamos honestos entre los uruguayos; no podemos dejar de desconocer o de asumir que este tema está cargado de tabúes y de memoria. Si dejamos esto fuera del análisis, no le vamos a acertar al trabajo político que se debe hacer sobre este tema", opinó.
Recordó que con este tipo de actividades se enfrenta, por ejemplo, al crimen organizado, lo que permite la estabilidad democrática y la gobernabilidad efectiva dentro de las normas de derecho.
"Es clave que las actividades de Inteligencia no sean autónomas, ni que dependan exclusivamente del poder político de turno", agregó.
"Es imprescindible encarar esta discusión, para que estos temas dejen de pertenecer a círculos estrechos y comiencen a permear la sociedad", sostuvo.
"Hay que generar una nueva concepción que derribe mitos, tabúes y miedos, que a veces no se expresan, y que se deben a hechos que están registrados en nuestro pasado y en nuestra memoria, pero que no podemos seguir ocultando, sino que debemos encarar con valentía, con ánimo democrático y concepción de progreso".
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