Fue un momento cargado de emoción, porque los mismos trabajadores que sobre fines de junio de 1999 apagaron el último horno de vidrio que existía en el Uruguay, perteneciente a Cristalerías del Uruguay, ubicada en la esquina de Comercio y Rivera, ayer encendieron el horno de la nueva planta, marcando el comienzo de una nueva etapa que, sin dudas, estará llena de dificultades y desafíos
A esto se suma que la nueva chimenea quedó en funcionamiento casi simultáneamente con la demolición de la vieja chimenea de Cristalerías, ocurrida hace pocos días, porque en aquel predio se construirá un complejo de viviendas.
"Ustedes no son conscientes del momento que están protagonizando", les dijo ayer a los trabajadores un emocionado senador José Mujica, quien estuvo en el lugar junto a Lucía Topolanski. Ambos fueron invitados, porque han sido un soporte fundamental para este emprendimiento, desde el momento en que era tan solo una idea: la posibilidad de crear una empresa gestionada por los obreros.
La planta está ubicada en el Polo Tecnológico Industrial (PTI) del Cerro. Al ingresar, causa una excelente impresión lo moderno de sus instalaciones, tanto por la reluciente infraestructura en sí, como por el equipamiento electrónico que controla el funcionamiento de los distintos sectores.
El horno llegará a una temperatura de 1.500 grados en alrededor de veinte días, lo que permitirá comenzar la producción. En una primera etapa saldrán de la planta unas 90 mil botellas de whisky por día. En ese momento, se realizará el lanzamiento oficial, con la presencia de autoridades nacionales y representantes del gobierno venezolano.
El país caribeño aportó 3 millones 890 mil dólares para la puesta en funcionamiento, mientras que el Banco República otorgó un préstamo de 3 millones 280 mil dólares.
En el momento del encendido del horno, que marcó una etapa fundamental para las futuras actividades, se formó una ronda con la participación de todos los presentes. Allí se desarrolló una especie de ceremonia espontánea con emotivos discursos. Uno de los impulsores de Envidrio y actual asesor de la dirección, Daniel Placeres, dijo que, una de las primeras imágenes que le vino a la memoria, fue el momento en que los trabajadores decidieron iniciar la ocupación de Cristalerías del Uruguay, que ocurrió hace una década y que fue el inicio de todo este proceso.
"El hecho de que caiga la vieja chimenea y se levante ahora la nuestra, es un claro mensaje para la sociedad en su conjunto", destacó Placeres.
Otro de los directores honorarios y que ha sido uno de los firmes impulsores de este proceso, Leonardo Laitano, señaló que "esta nueva etapa nos hace bien al espíritu, porque ya desde el cierre de la fábrica anterior, se inició un proceso que siempre estuvo marcado por la presentación de propuestas serias, viables".
"Ahora tenemos que demostrar en los hechos, lo que hemos dicho en palabras, como es producir, administrar la empresa y volver a darle un trabajo digno a todos los compañeros".
Laitano dijo que considera esta iniciativa como "el puntapié inicial para que otros empredimientos en el Uruguay puedan seguir el mismo camino".
El lider del Movimiento de Participación Popular (MPP), José Mujica, señaló que "este va a ser un camino lleno de espinas y dificultades". Destacó el hecho de que tendrán que "aprender a ser patrones de si mismos, en un país donde estamos acostumbrados a marcar tarjeta, trabajar y ser controlados por un patrón".
"La hazaña más importante es demostrarse a ustedes mismos, que los trabajadores son capaces de llevar adelante un proyecto complicado, sostenerlo y aprender a gerenciarlo, porque eso significa agarrar poder real", sostuvo el legislador.
"Estos fierros hoy están nuevitos, pero dentro de unos años van a estar viejos. Entonces, hay que ir transformándolos en fierros más nuevos, en un proceso incesante, y que eso no se diluya y ustedes puedan trasmitir esa antorcha a otros trabajadores que van a venir después", afirmó.
"No va a ser fácil cambiar una cultura que es milenaria, sobre todo para los propios trabajadores, que han sido educados con determinados valores en las sociedades en las que vivimos", puntualizó.
"A su vez, tendrán que defenderse, eso se llama pelear en el mercado, que es bastante cruel. No hay que aflojar y no hay que calentarse, porque en los grandes equipos siempre hay contradicciones".
"Ustedes están inaugurando un estilo, un camino, diciéndole a otros trabajadores: ¡da un laburo bárbaro, pero se puede! No es solo ir a gritar los 1º de mayo y andar levantando carteles. Esto es un gota a gota, un construir y sacar proyectos adelante", enfatizó.
"Este es un país pequeño con una burguesía muy débil, que no arriesga, no funda cosas, no se la juega. Así que los trabajadores tienen que aprender a jugar en la cancha y a cumplir, sin pasarse nunca al cuadro de la burguesía, que significa ponerse de explotador de otros trabajadores".
Les pidió disciplina en el nuevo proyecto, para poderlo trasmitir en el futuro a otros trabajadores. "Creo que ni ustedes mismos tienen conciencia de las dimensiones que tiene este momento", enfatizó.
"Ojalá que el resto de los trabajadores comiencen a darse cuenta que esto no es en contra, es el verdadero camino a favor y los felicito por eso", concluyó.
El ingeniero quimico Carlos Larraz, responsable de produccion de la planta de Envidrio, explicó a LA REPUBLICA los detalles del proceso que se inició ayer.
Con el encendido del horno, comienza una etapa de secado de los materiales que lo componen. El próximo lunes la temperatura alcanzará los 120 grados, lo que permitirá un secado homogéneo de todos los materiales refractarios, cemento y concreto.
A partir de ese día, se inicia una curva de calentamiento hasta llegar a la temperatura de operación que será de 1.500 grados.
"En ese período, hay que cuidar las zonas de dilatación de los materiales, lo cual insumirá un lapso aproximado de 12 días. Después ya se comienza con la carga de materia prima en el horno, habilitando la línea de alimentación a la máquina de producción", explicó.
En unos quince días ya comenzará a salir vidrio de la máquina. Los primeros moldes corresponderán a envases destinados a alcoholes, que hasta este momento las empresas uruguayas los estaban importando desde Argentina y Brasil. Se piensa iniciar con una producción de 90 mil botellas por día. Se trata de material incoloro, que será utilizado para el envasado de los whiskies Dunbar y Mac Pay, el licor Cazanove y el ron Ancap.
En este momento está trabajando en la máquina de producción un técnico italiano y este lunes llegan otros dos de la misma nacionalidad. Precisamente, todo el equipamiento de producción, la máquina en sí y el alimentador, son de origen italiano. Los expertos estarán abocados en los próximos días a realizar los chequeos previos a la puesta en funcionamiento.
En cuanto a la composición del horno, el ingeniero Larraz dijo que la parte que está en contacto directo con el vidrio, está compuesta por materiales electrofundidos procedentes de Saint Gobain, Francia. La parte de la bóveda viene de Estados Unidos, los elementos de aislación son argentinos y las cámaras de regeneración tienen componentes uruguayos y brasileños. Algunas partes de la planta funcionan con gas y otras con fuel oil.
El director del proyecto, Leonardo Laitano, dijo a nuestro matutino que "siempre trabajamos para esto, pero hubo momentos tan difíciles, que muchas veces consideramos imposible poder concretarlo. Hoy estamos asistiendo a la culminación de una etapa y el inicio de otra".
La dirección de la empresa se realiza en forma honoraria, porque todos los cooperativistas perciben el mismo salario. Estos cargos, elegidos por los propios trabajadores, son ocupados por Leonardo Laitano, Daniel García, Ruben Silveira y, como asesor, Daniel Placeres.
Laitano tuvo un especial recuerdo para el dirigente sindical fallecido Juan José Ramos, quien en todo momento apoyó la movilización de los trabajadores y fue quien impulsó el primer proyecto para la formación de una cooperativa. "Estoy seguro que hoy está aquí con nosotros", afirmó emocionado. También recordó la solidaridad de otros gremios y el apoyo solidario del barrio durante los 13 meses de ocupación.
Actualmente la plantilla es de 60 trabajadores y, en el futuro, cuando se necesite incorporar más personal, se recurrirá a los hijos de los actuales funcionarios, muchos de los cuales ya están colaborando en tareas de limpieza y pintura para la puesta a punto de la planta.
Otro de los expertos que participó en el proyecto, fundamentalmente en la construcción del distrubuidor y el canal del horno, fue el ingeniero químico argentino, Juan Maffrand. Ayer estuvo supervisando en todo momento el encendido, calentamiento y posterior funcionamiento. En algunos días, cuando todo esté a punto, volverá a su lugar de residencia en Quilmes, Buenos Aires.
"Ahora tenemos que estar atentos a la dilatación de todo el material refractario, acompañando este proceso con el movimiento de los tensores, para que el horno no sufra deformaciones o roturas. Por eso el calentamiento es una etapa lenta, que dura aproximadamente 10 ó 12 días", explicó. Después comienza una etapa de dilatación del sílice de la bóveda, que requiere un cuidadoso seguimiento, así como otras etapas posteriores.
Maffrand dijo que ha participado en la puesta en marcha de hornos en Argentina y Argelia, pero en este caso "se trata de una experiencia única de gestión a cargo de los propios trabajadores, teniendo en cuenta que es una fábrica de enorme volumen, tamaño y complejidad".
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