JUAN SCUARCIA
El Ing. Agazzi se entrevistó con los ministros de agricultura de los países visitados, Panamá, Cuba y Méjico, firmó convenios y concretó contactos que consideró auspiciosos para el comercio y la cooperación entre los países visitados y Uruguay.
El jerarca señaló que la importancia de visitas oficiales, con su acompañamiento privado, son fundamentales ya que, para poder tener comercio, la relación entre los países se debe consolidar.
Consultado sobre la eficiencia de las medidas que ha tomado el gobierno para controlar el aumento de los precios de los alimentos, analizó que la situación de nuestro país, en el contexto mundial, es privilegiada, ya que "producimos casi todo lo que comemos, ahora estuve en países que tienen que comprar un porcentaje elevado. Nosotros producimos trigo, aceite, frutas, verduras, carne leche, los demás países están en la lucha por garantizar el abastecimiento a la población".
En ese escenario el aumento del precio de los alimentos en Uruguay, durante 2007, fue de los más altos de la región, superado sólo por Bolivia. La pregunta que surge es cuánto de especulación ha habido en este escenario. Agazzi consideró que "los granos que aumentaron su precio en el mundo son los que exportamos, lo que repercute en el mercado interno, el gobierno ha realizado un gran esfuerzo para regular, y coordinar precios con las cadenas productivas y hemos logrado que los índices sean moderados" afirmó.
El jerarca consideró que si bien los incrementos de este año son más altos que los del año pasado, la situación se ha controlado. El ministro anunció que ayer se dio a conocer un dato importante que indica que durante junio los productos de la canasta que consumen los sectores más débiles, registraron bajos aumentos.
El titular del MGAP declaró que estaba "contento con las medidas y los resultados". En el análisis de la situación dijo que hay que tener en cuenta que, en el conjunto, por ejemplo, el costo de verduras y frutas pesan un 2,8% , por ello "si el zapallito aumenta 40% no incide de modo real, nadie consume este producto en junio, se sustituye, lo importante es lo que cuesta la papa, la cebolla, la zanahoria, las medidas de autorizar la importación, que han dado mucho que hablar, son para productos que faltan, nosotros tenemos que garantizar a la población el abastecimiento" subrayó.
El secretario de Estado comentó que considera que las medidas adoptadas han contenido el aumento de precios, "estamos monitoreando el precio de los productos básicos, día a día" sostuvo.
En las últimas semanas, algunos dirigentes gremiales han señalado que la producción granjera necesitaba ser ordenada, sobre este punto el ministro dijo que el gran problema es que "entre el productor y el consumidor hay una cantidad de intermediarios que en muchos casos especulan con los precios.
Para Agazzi "este funcionamiento explica lo que aconteció en el segundo semestre de 2007, que fue muy triste, ya que se consiguieron papas baratas, se autorizó la importación, pero las papas no fueron más baratas para los consumidores. Pasó que alguien vio el negocio, invirtió dinero en comprar papa y traerla pero operó de modo que el precio no bajó". En este sentido el jerarca coincidió con la visión de que hay actores que especulan en la cadena "el solo hecho de traer el producto no garante, porque hay una cascada de actores entre el que produce y consume". Agregó que "es bueno que los productores se aflijan por esto, es bueno también que los consumidores realicen el control social de precios que han anunciado"
El ministro contó que Brasil tiene una entidad que se denomina Conab, comisión de abastecimiento, que interviene de modo de abatir el problema señalado, "fui a Brasilia para ver cómo funciona en esencia: el Estado compra a los productores, un porcentaje del mercado, y distribuye, según técnicos brasileros. Si la comisión capta el diez por ciento de la producción ya cumple con su función, porque actúa como ente testigo, del mismo modo que lo hizo en su momento Subsistencias o el Frigorífico Nacional en Uruguay". Agazzi aclaró sin embargo que no "estamos pensando en algo similar pues eso requiere muchos recursos, mucha infraestructura, pero si estamos pensando que, de alguna forma, el Estado tiene que actuar para evitar que haya especuladores en las cadenas" enfatizó.
En un somero resumen sobre la gira, dijo que Panamá lo sorprendió, ya que tiene una riqueza muy grande, generada por el gran movimiento del Canal. Contó que es un país de tres millones de habitantes que no se autoabastece en el consumo de alimentos, tiene poca superficie que es ocupada, en un gran porcentaje, por sierras y selva, "es un estado de reciente consolidación ya que estuvo durante muchos años ocupado. Firmamos un convenio de cooperación, vamos a ayudarlos ya que pueden producir algunos productos en su propia tierra". Aunque también aclaró que hay posibilidades de vender a Panamá, leche y arroz.
El ministro destacó la gran actividad que encontró en Cuba, la isla caribeña es en la actualidad compradora de lácteos uruguayos. Contó que "Cuba ya es buen cliente, ellos tienen una buena cuenca lechera pero no les da, ya que son once millones de personas", dijo.
Agazzi destacó la firma de un convenio con la ministra de agricultura cubana para mejorar las relaciones comerciales y que vincula al estado uruguayo con el destacado aparato de investigación cubana, "son muy buenos en la biotecnología y biología molecular, áreas que aplican en el agro, no son grandes consumidores de fertilizantes pero son grandes productores de humus, ellos tienen una producción orgánica muy destacada y, por ejemplo, aplican el principio de control integrado, no sólo para los frutales, como nosotros, sino también para toda la actividad agrícola y el área de producción animal, lo que nos parece muy auspicioso", dijo.
El jerarca comentó que no había estado antes en la isla, "me dio una impresión muy buena, un movimiento económico importante, por ejemplo a la reunión con los empresarios uruguayos concurrieron 80 representantes de empresas cubanas". Una de las empresas isleñas que concurrió es propiedad de uruguayos que trabajan en la producción de sofware; agregó que el estado cubano está asociado con empresas mineras canadienses, incluso hay empresas norteamericanas que desarrollan actividad en Cuba, que sortean el bloqueo. Son asociaciones empresariales que producen para Cuba o para exportar en áreas en que los cubanos "están fuertes, como salud y educación. Son ejemplos la producción de vacunas, el control de enfermedades humanas o de animales, "estuve en el laboratorio de investigaciones biológicas y pude observar lo que están haciendo con los peces y en enfermedades como la garrapata, que puede sernos útiles" dijo el ministro.
Méjico, desde el punto de vista comercial, es el país más promisorio de los visitados, pero es también el más complicado, señaló el ministro, ya que está ligado a Estados Unidos de modo sustantivo.
Agazzi dijo que "han dejado de producir algunos rubros básicos porque los traían desde Estados Unidos, a menor valor, ahora se enfrentan a un grave problema, ya que han desmantelado el aparato productivo, y ahora el maíz está a precios muy elevados; este año deberán de importar veinte millones de toneladas de granos". Como es conocido, el maíz es la base de la alimentación de la población humilde mejicana.
Agazzi dijo que, desde el punto de vista comercial, es muy promisoria la posibilidad de ventas de carne y lácteos, pero es complicado entrar, porque Méjico tiene su economía muy soldada a la norteamericana, por ejemplo, los ganaderos mejicanos venden terneros a los tejanos, estos los engordan y envían la carne a Méjico, modelo que tiene graves inconvenientes en la actualidad, como consecuencia del alto precio del maíz utilizado para engordar los terneros. Por estos vínculos afianzados es complicado entrar con productos desde América del Sur, analizó.
De todos modos, el alto precio de los granos hará que los ganaderos norteamericanos tengan problemas de precio para abastecer a Méjico, costos incomparables a la cría a pasturas que se hace en Uruguay, pronosticó el ministro. "Este momento es muy especial, ya que el mercado ruso está comprando nuestras carnes a precios elevados pero, cuando las aguas se aquieten, el mercado mejicano puede ser un cliente importante, tiene mucho potencial pero es muy complicado" aclaró.
El ministro relató la vieja historia de los eslabones de intermediarios que hay entre productor y consumidor, cada uno de ellos pone un margen de ganancia, lo que genera una gran diferencia entre el precio de un extremo a otro de esa larga cadena.
Agazzi sostuvo que este es un tema complicado al que "hay que ponerle el ojo, no es fácil, sobretodo en los productos frescos, rubros en que todos los días se da un gran movimiento que vincula a muchos actores, esto hace que el mercado no sea cristalino, es intermediación, especulación, distribución, quizás cada una de estas palabras quiere decir cosas distintas, pero no es lícito que alguien esté ganando mucho dinero en función de la necesidad de los consumidores y el bajo precio que reciben los productores".
El agrónomo aseveró que ese es el diagnóstico, ahora "¿qué podemos hacer? Hemos hablado con Cambadu, con las cadenas, para procurar que el comercio sea más cristalino de modo de evitar que `cirujas` hagan plata con gente que trabaja honestamente".
El ministro remarcó que cuando hay tanto atraso, como es el caso del trabajo rural, "o nos ponemos en lo ideal o empezamos a transformarlo, yo creo que hay gente que no conoce el medio rural, que no sabe cómo se trabaja en una estancia y que está opinando, y esto es intelectualidad al pedo" opinó.
En este aspecto resaltó algunos aspectos del trabajo rural como que los peones viven en el sitio que trabajan y que existen hábitos culturales de trabajo muy arraigados, "hay que cambiar este hábito, pero esto tiene que ir acompañado con oportunidades para que el hombre de campo se desarrolle como persona en el medio, si tiene más tiempo habrá que darle capacitación y otras actividades" dijo.
Sobre la flexibilidad que aparece en la ley, en el sentido de ajustar las horas trabajadas en el trimestre, relató que "en la agricultura triguera, en un mes hay poco trabajo, pero en diciembre se viene la trilla y se trabaja más, es muy zafral, lo que produce concentraciones de trabajo en algunas épocas del año, eso es lo que pedían los empresarios, y hasta los mismos trabajadores necesitan de esa flexibilidad, pues utilizan el tiempo de las jornadas trabajadas con menor horario para realizar sus propias actividades". Para el ministro, la ley es el principio de un largo camino de transformaciones en el medio rural que procuran que el hombre de campo sea un sujeto de derecho y no un mero brazo de la voluntad del empleador.
LA REPUBLICA consultó al ministro sobre la evaluación que realiza el Poder Ejecutivo sobre la ley que regula la jornada laboral en el medio rural. En síntesis, las gremiales agropecuarias están de acuerdo con la norma que está siendo analizada en el Parlamento. Pero han surgido voces en contra, fundamentalmente desde la Universidad. Agazzi dijo que en la actualidad los trabajadores de la ganadería y agricultura en Uruguay trabajan de sol a sol, "me parece un gran avance que las gremiales de las empresas rurales y todos los partidos políticos estemos de acuerdo de que la jornada se deba limitar a ocho horas, eso es lo que importa de esta norma" dijo. El jerarca sostuvo que, en la actualidad, el empleado rural está "superexplotado, esta ley fija un horario para el trabajo, para el descanso, para el descanso semanal, es muy completa a la hora de regular". Señaló que había que tener cuidado con los análisis intelectuales que le buscan el pelo al huevo, y no ven "lo importante del avance".
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