Con una puntualidad británica, el ex intendente de Montevideo, ex ministro de Vivienda y actual senador Mariano Arana me recibió en su despacho del Palacio Legislativo. A poco de iniciada la charla, aflora esa personalidad que lo distingue como un político salido de un molde diferente.
¿En cuál de los cargos que has ocupado te has sentido más cómodo?
Debo reconocer que quizá la tarea más apasionante, la más compleja y la más problemática también, fue la de la Intendencia. Quizá mi profesión me hacía estar percibiendo problemas vinculados con la configuración del espacio, con la calidad de vida de la gente... También en el ministerio, que abarca vivienda, territorio y ambiente, tres áreas difícilmente disociables. Y ahora, nuevamente en el Senado, trato de estar en contacto con barrios de Montevideo y con muchísimas localidades del Interior.
Integrás la Comisión de Vivienda, supongo...
Desde luego. La de Vivienda y Ordenamiento Territorial, y la de Medio Ambiente. También la de Asuntos Internacionales. Tengamos en cuenta que en los diez años al frente de la Intendencia desplegamos una actividad intensa en el relacionamiento internacional, gracias a lo cual conseguimos apoyos extraordinariamente valiosos para la ciudad de Montevideo. Percibimos tempranamente la necesidad de establecer conexiones internacionales y las profundizamos a tal punto que lo que originariamente fue una apoyatura, fundamentalmente para los montevideanos, pudo extenderse al resto del país. Procuramos, desde el gobierno de Montevideo (y junto con otros gobiernos municipales de la región), que desde las ciudades se impulsara una apuesta hacia la integración y la complementación regional. Por eso es que se creó la red de Mercociudades, que cuenta con más de 200 ciudades del Mercosur, pero también de Bolivia, Perú, Chile, Venezuela. Es un poco la réplica de lo que en la Unión Europea se llaman las "eurocities". Fue una manera de ir generando confiabilidades, interrelacionamiento, apoyos mutuos, en distintas áreas.
Volviendo a tu gestión al frente de la IMM, fue durante tu segundo mandato que empezó a deteriorarse la relación con Adeom. ¿Es así?
Los problemas ya venían de antes, pero se fueron acentuando con exigencias que son las que todos conocemos. Personalmente entiendo que son posturas bastante injustas, pero bueno, estamos en una democracia y, habida cuenta que existe una total libertad de agremiación, cada uno opta por los criterios que entiende más útiles a sus pretensiones.
En ese panorama, la gente se pregunta por qué no se decreta la esencialidad de algunos servicios.
Eso, obviamente, es de resorte exclusivo del gobierno departamental en la medida que los servicios en forma continuada y persistente pudieran estar afectados, cosa que no ha sucedido hasta el momento. Por otra parte, son medidas que hay que meditar muy cuidadosamente. De todos modos, hemos repetido hasta el cansancio que todos debemos considerarnos servidores públicos, y no sé hasta qué punto la totalidad del funcionariado público del país, y los municipales en particular, sienten que somos y debemos sentirnos servidores públicos. Porque a la ciudadanía nos debemos, y es nuestra principal preocupación atenderla de la mejor forma; cuidando, ciertamente, y respetando todos los derechos que cualquier trabajador tiene y merece.
Hablemos ahora de Botnia. Tengo el recuerdo de que en 2002 o 2003 la izquierda no era partidaria de la instalación de una planta de celulosa.
Muchos de nosotros teníamos prejuicios y desconfianzas que nos obligaron a estudiar y sobre todo a asesorarnos, con gente en la que confiamos plenamente, por sus conocimientos científicos y su sensato equilibrio. Y esos estudios han demostrado que aquella alarma carecía de todo fundamento científico y técnico. Con el propio presidente de la República nos ocupamos de impulsar auditorías extranjeras independientes, con gente de indudable competencia técnica; y esas auditorías dictaminaron que los procedimientos que iban a ser empleados por Botnia eran los más avanzados en el mundo.
Y después que la planta empezó a funcionar, ¿hubo un monitoreo?
Absoluto y permanente. Y los parámetros que arroja están muy por debajo de los límites tolerados. Incluso los balnearios, como Las Cañas, siguen atrayendo turistas. Los resultados, absolutamente controlados y monitoreados día a día tanto por la empresa como por científicos independientes (hay un laboratorio instalado gracias a las apoyaturas del LATU), indican que la calidad, tanto de las aguas como del aire, se mantiene en niveles más que aceptables. Reitero que todas las alarmas públicas por supuestas catástrofes ambientales han quedado absoluta y radicalmente desvirtuadas.
¿Quiere decir que los movimientos ambientalistas tienen algo de fundamentalismo irracional?
No, ojo. Hay una preocupación creciente en todo el mundo y en Uruguay también, por proteger el ambiente; y eso está muy bien. Las ONG más creíbles y respetables brindan razones, señalan preocupaciones, que es necesario tener en cuenta, para saber hasta qué punto son atendibles en su totalidad o en parte. Y yo creo que todos nos hemos enriquecido con esas preocupaciones que nos alertan en cuanto a que, las actuaciones en el mundo contemporáneo, deben ser cuidadosamente medidas. Yo me referí al asunto desde una postura progresista, de izquierda; insistí en que no estábamos para apoyar cualquier iniciativa empresarial con un criterio puramente economicista y productivista, por considerar que ese criterio era socialmente irresponsable, éticamente incompartible y políticamente regresivo.
Y con respecto a la forestación y a los temores por el monocultivo de eucaliptos, los asesoramientos de académicos y técnicos nos aclararon que estábamos lejos de llegar a un porcentaje preocupante en materia de forestación. En resumen: ni monocultivos emprobrecedores de nuestro equilibrio ecológico ni fundamentalismos empobrecedores de nuestro equilibrio mental. Cualquier actividad humana, en alguna medida, contamina el ambiente. La actuación del hombre en el mundo actual está vinculada a una cantidad de acciones que están erosionando, aunque sea en una medida ínfima, las potencialidades de nuestro planeta. Lo importante es tomar conciencia de ello, que el planeta no es infinito sino finito, acotado, que ni los mares, ni la atmósfera, ni el suelo pueden seguir siendo el estercolero de la humanidad y utilizarlos como tal, de una manera absolutamente irresponsable. Por eso digo: bienvenidas sean las inversiones para el país productivo, pero un país productivo con equidad social; y equidad social no es solamente económica, equidad implica tener las mejores condiciones de vida para los pobladores de hoy y los pobladores de mañana. Porque si no, los que primero se perjudican son los más vulnerables. Las inversiones deben ser territorialmente equilibradas y ambientalmente sustentables.
Inevitablemente debemos hablar de candidaturas.
Yo creo que los candidatos no se inventan de la mañana a la noche. Hay personas que ya han sido reiteradamente aludidas y son personas que han demostrado una altísima capacidad de conducción y también de sensibilidad y de compromiso social. De manera que yo creo que lo importante es pensar qué propuestas va a llevar el segundo gobierno del FA, porque vinimos para quedarnos, esa es mi convicción personal, no por un afán de perpetuación sino por una vocación de tratar de culminar o por lo menos profundizar aquello que apenas hemos comenzado a estructurar en beneficio de las grandes mayorías nacionales. De modo que debemos apuntar a la profundización de un programa de avance económico-social y productivo, y al mismo tiempo con redistribución de la riqueza para cumplir a cabalidad el pensamiento progresista de justicia social. Y eso tiene que estar sustentado en una idea de gobernabilidad obteniendo la mayoría absoluta o incluso sin esa mayoría que hoy tenemos. Tenemos que ser capaces de buscar esas posibilidades de gobernabilidad y al mismo tiempo ser audaces en nuestras propuestas de cambio. Digo audaces, y no aventureros. En ese sentido, hay personas muy mencionadas capaces de obtener esa capacidad de gobernabilidad, hombres de altísima credibilidad muy importantes a la hora de captar adhesiones y simpatías.
De quienes se está hablando es de Astori y de Mujica.
Puede haber más, pero si de esas personas se trata, han demostrado ya que tienen capacidad de diálogo, de concertación.... Desde luego que la fuerza política no puede extender cheques en blanco a nadie, pero al mismo tiempo en los años de actuación han demostrado un compromiso serio con el país y un compromiso muy firme respecto a quiénes privilegiar en primerísimo rango, siguiendo el precepto artiguista y, si querés, el precepto cristiano... y el precepto batllista, también. Porque la nación no empieza ni termina con la izquierda ni con el FA. El Uruguay tiene un larguísimo proceso histórico, conflictivo y contradictorio, lleno de luces y de muchísimas sombras. Allí también podemos mirar para elegir cuáles son aquellos lineamientos que pueden ser guías firmes para las mejores alternativas que debemos brindar a los que necesitan prioritariamente el apoyo público.
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