Vino va, vino viene, se enteró de que Danilo Astori larga su precandidatura en agosto.
- Es un gusto recibirlo, dijo un jubilado del Hipódromo de Maroñas, cuando vio al sabueso.
- El gusto es mío, pero sepa que vine por fruta.
- Como bien dijo LA REPUBLICA, Astori se va del Ministerio de Economía en agosto. Pero tengo otro datito: el 15 de agosto habla en el acto de Avanzada Frenteamplista, que lidera Walter "Cacho" Laureiro, hoy militante de Asamblea Uruguay.
- ¿La pata popular de Asamblea Uruguay?
- Usted lo ha dicho. El "Cacho" va a tener flor de sede en 19 de Julio, muy coqueta pero también muy popular.
Sherlock no pudo ir a Piriápolis el pasado viernes para escuchar al intendente Oscar de los Santos con motivo de su rendición de cuentas. Pero igual pudo conversar con un funcionario policial.
¿Cómo estuvo el acto del Flaco?
- Mire, dijo el policía, lo vi bien. Unas mil personas y mucho apoyo político. Estaban el ministro Daniel Martínez y el subsecretario Fernández Galeano, los intendentes Marcos Carámbula, Hyara Rodríguez, el "Chueco" Barrios y Giachetto.
- ¿Más nombres?
- El Negro Lescano, los diputados Pablo Alvarez y Juan Carlos Souza, los dos de la CAP-L y dirigentes sindicales como Castellanos y Andrade.
- ¿El diputado Darío Pérez no fue?
- No, pero parece que se debió a que su mamá sufrió un accidente.
- ¿Cómo andan las relaciones De los Santos- Darío?
- En un buen momento. Hace pocos días se pusieron de acuerdo, junto a Pérez Morad y Alcorta, y lograron establecer por unanimidad el próximo presidente de la Junta Departamental.
A Sherlock le vino un mareo el pasado viernes cuando vio sentado en el plenario de la Cámara de Diputados al ex dirigente sindical de los trabajadores bancarios y ex preso político Roberto Caballero.
El hombre estaba más duro que blandengue parado en la puerta del Mausoleo de Artigas y en pleno invierno. Lucía una preciosa corbata, el único diputado de la 609 que portó corbata, lo que generó bromas en la barra.
Después el sabueso se enteró de que el senador Eleuterio Fernández Huidobro siguió atento sus movimientos.
Dicen, las malas lenguas, que el Ñato lo llamó al celular y le dijo que "cuando apaguen las luces, te podés ir", por miedo a que se quedara hasta nueva orden. Lo cierto es que Caballero terminó votando la más generosa rendición de cuentas que haya conocido la nueva democracia uruguaya.
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