Innumerables asuntos integraban el orden del día, pero sólo uno de ellos fue tratado: la ratificación del TIFA, tratado que promueve el comercio entre Uruguay y EEUU. Los otros asuntos resueltos fueron venias y prórrogas de seguro de desempleo que entraron a consideración como asuntos de carácter grave y urgente.
El tratamiento del TIFA en el plenario fue un buen pretexto para que se suscitara un intenso debate en el que la oposición se regodeó a sus anchas enrostrando al gobierno sus contradicciones en materia de política y comercio internacional.
El ex intendente Mariano Arana fue el encargado de exponer el informe de la Comisión de Asuntos Internacionales sobre el proyecto de ley por el que se aprueba el Acuerdo Marco sobre Comercio e Inversión entre Uruguay y EEUU, suscrito en Montevideo el 25 de enero de 2007. Este extenso título puede resumirse en la conocida sigla TIFA, y don Mariano dedicó su exposición a resaltar el incremento de las oportunidades comerciales entre los dos países que el tratado habilitará.
Cuando todo parecía transcurrir por carriles normales puesto que había unanimidad para aprobar formalmente el acuerdo, el infaltable Luis Alberto Heber empuñó su acerado florete para arremeter a estocada limpia contra el gobierno, intentando dejar en evidencia las contradicciones en el seno de la fuerza política gobernante. Después de anunciar que su partido acompañaría la sanción del tratado ya que era un viejo reclamo, recordó las discusiones internas que el asunto había suscitado en el Frente Amplio, y el disenso manifestado por el entonces canciller Reinaldo Gargano. Se felicitó por el cambio de rumbo del gobierno y por el hecho de que el canciller actual hubiera finalmente remitido el proyecto al Parlamento. Sin embargo, catalogó al TIFA como "un tímido paso", como "un trencito tratando de alcanzar el tren que pasó", en clara alusión a la metáfora empleada por el doctor Vázquez cuando se estuvo a punto de firmar un TLC con EEUU. En cuanto a la prioridad que el gobierno otorga al Mercosur, señaló que el bloque regional debe ser "un trampolín para la apertura al mundo globalizado y no una cárcel". En el mismo sentido se pronunció su correligionario Eber da Rosa, aunque sin meter el dedo en la llaga.
El líder forista Julio M. Sanguinetti afirmó que el Partido Colorado había reclamado este tratado desde hace tiempo, pero que había que proseguir en el camino hasta lograr un TLC. "Vamos a votar con resignación más que con alegría, porque es un paso, sí, pero un paso muy modesto", concluyó don Julio María.
Jorge Saravia abogó a favor de la decisión del gobierno de no suscribir un TLC con EEUU: "¡Qué error hubiéramos cometido!", reflexionó el bisnieto de Aparicio, para afirmar a continuación la necesidad de que la liberación del comercio sea una decisión del Mercosur.
Alberto Couriel, por su parte, reconoció su oposición al TLC y recordó que la decisión de no firmar un acuerdo de ese tipo fue del propio doctor Vázquez cuando advirtió las imposiciones de EEUU.
El Polo Gargano realizó luego una extensa exposición en la que estuvieron presentes innumerables aspectos de la política internacional del gobierno, así como características de la economía mundial.
Finalmente, el proyecto fue aprobado por 20 en 20 presentes.
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