La cárcel de Canelones es la más grande entre las 20 que existen en el país y que dependen de las jefaturas de Policía y actualmente es la tercera en cantidad de reclusos. Alberga a unas 800 personas que se distribuyen en 3 sectores. El módulo l cuenta con 18 pabellones que contienen a 200 presos. El módulo 2 con cuatro sectores identificados con las letras A, B, C y D donde se encuentran recluidos unos 400 internos y el sector de las barracas, consistente en seis alojamientos colectivos.
Según el informe del Comisionado parlamentario para asuntos carcelarios, "el número de plazas y de personas se encuentra equilibrado (750 plazas para 810 personas)".
Las características complementarias que ofrecen los tres sectores de la Cárcel canaria "facilitan la aplicación de un esquema de progresividad, al que se suma la chacra". En este sector, donde en la actualidad se encuentran recluidas 25 personas "en régimen de confianza", se encuentra ubicado lejos del recinto central penitenciario.
"La Cárcel de Canelones presenta condicionantes materiales apropiadas para ser una cárcel acorde a los mínimos normativos nacionales e internacionales", asegura Alvaro Garcé.
Sin embargo y en base a lo denunciado anoche por el Comisionado en el parlamento, el problema de la Cárcel de Canelones no es su infraestructura, sino la carencia de normas y criterios comunes en su funcionamiento interno.
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