--¿Qué sintió cuando se escuchó el martillo golpeando en medio de la subasta de la Bolsa de Valores? Yo tuve la idea de que después de ese martillazo de la subasta de la playa de contenedores el gobierno va a seguir de largo.
--Lo que sentí fue una gran tristeza y más por la forma en como fue presentada la noticia. Se habló de un éxito rotundo, cuando no hay nada para sentirse fantástico por eso. Más cuando el país sigue sin crear riquezas. Hoy la inversión que hay es sobre riquezas ya existentes. Esto no fue una inversión, sino un cambio de mano. Una inversión es cuando yo tengo un millón y como viene alguien e invierte conmigo hay dos millones. El cambio de mano no es la inversión. Aspiro a que el Uruguay asuma que corremos el riesgo de quedarnos sin nada. Creo que en Argentina lo único que falta por vender son los cordones de la vereda. Vendieron todo porque había que salvar el equilibrio fiscal, a la imagen del país y porque había que ubicar a la Argentina en el mundo. Después de vender todo, no tienen absolutamente nada, no tienen forma de producir o que las empresas cumplan fines sociales mínimos. Ahora que tienen todo privatizado están en el riesgo país mayor de su historia, están con un déficit fiscal brutal y la única forma que han logrado de pagar a los que todavía siguen ganado algo es descontarle de los sueldos para poder pagar los servicios de aquella maravilla que les habían ofrecido. En el mundo nadie actúa como dice el Presidente que hay que actuar. Sería bueno que se hiciera un viajecito a la Unión Europea, para preguntarles qué papel cumple el Estado en esos países. Y el Estado cumple un papel muy fuerte.
--Uno tiene la sensación de que el Frente Amplio no deja muy claro cuál es su postura ante las empresas públicas, por lo menos en materia de política de asociación. ¿Es así?
--Lo que propone el gobierno es muy simple: vendamos todo. Hay empresas como Antel que pueden extenderse en el exterior y para eso tienen que asociarse. Pero asociarse no significa vender sus acciones.
--Pero no va a venir nadie a invertir si no se cede parte del patrimonio, por lo menos.
--No, eso no es cierto. Depende de la capacidad que tenga Uruguay cuando sale a negociar. ¿Cómo pueden decir que no va a venir nadie si nadie ha propuesto nada? Si lo único que se propone es vender a lo bestia el total del patrimonio. Cuando se vende un activo que está generando más activo, ya no ingresa más nada. Ahora nos hemos quedado sin la Terminal de Contenedores, de pronto con obras de infraestructura muy grandes pero que habrá que mantener. *
Comentarios (beta!)