Las pruebas de admisión, tienen como finalidad solamente fijar un nivel mínimo exigible a los conjuntos, para participar decorosamente del carnaval, tanto en los escenarios donde se les contrata como en el concurso de agrupaciones.
No obstante y por ser determinante para concretar o no la aspiración de estar en febrero, crea en cada participante un estado de nervios muy especial, más allá incluso, de la experiencia que muchos de los componentes o directores que puedan tener en carnaval.
No nos vamos a extender en comentarios pormenorizados de estas pruebas, atendiendo precisamente a las consideraciones anteriores.
De todas formas es grato constatar en ellas, expresiones de muchísimo valor, de ingenio y buen gusto, a pesar de que simplemente sea una muestra, con poco tiempo de ensayo y con una carga emotiva muy particular.
El sábado se iniciaron las actuaciones en la carpa de la Unidad de Animación instalada junto al lago del Parque Rodó, con la presencia de los conjuntos del Interior que por reglamento debían superar esta prueba para integrarse a la farándula de Momo en febrero.
Participaron en la oportunidad Rompecabezas, humoristas de Treinta y Tres, La Obligada, murga de Rosario, La Brighella, murga de Florida y Pico Seco, murga de San Carlos.
Fue dable constatar en primer lugar la responsabilidad y puntualidad de los conjuntos citados. A las 17 horas estaban todos prontos para actuar, fuera cual fuera el orden, que posteriormente determinó el jurado.
También la gran cantidad de público que por momentos desbordó las instalaciones y particularmente la jerarquía de las actuaciones, verdaderamente muy atractivas y algunas de excelente nivel artístico. Cada propuesta en sí habrá tiempo de examinarla en detalle, una vez realizadas sus participaciones en el concurso oficial, donde de acuerdo a lo expuesto no me cabe duda que estarán todos.
Por encima de quienes concurrieron como hinchas de los conjuntos, el fervor del público para premiar las actuaciones fue manifiesto. Tanto los que asistimos como espectadores, como seguramente los propios participantes, dada la respuesta de la gente, hemos quedado más que satisfechos. Buena cosa son innegablemente para el carnaval estas auténticas manifestaciones vocacionales de gente del Interior como de muchísimos en la capital, que sorteando grandes sacrificios, en momentos particularmente difíciles, son capaces de generar espectáculos tan gratificantes donde el fervor y el entusiasmo no se anteponen a la calidad, sino que van de la mano. El carnaval verdaderamente se revitaliza año tras año con estas presencias frescas y renovadoras.
¡Enhorabuena!
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