En Montevideo existen 46 microcines, incluyendo 17 movie centers, con una capacidad entre 90 y 250 butacas. El cambio en el formato de las salas fue una de las razones, pero no la única, del regreso triunfal del cine y por consiguiente de la pantalla grande, que en este tiempo debe competir además con la TV Cable y los videos
Hoy es inconcebible, por lo menos para la mayoría de los espectadores, una sala que no posea estacionamiento propio, una plaza de comidas iluminada estilo americano y pantallas de videos al ingreso donde se muestran las sinopsis de las películas.
El tradicional caramelero, que ingresaba a la sala entre película y película durante las viejas matinés, dio paso a la sofisticación . Y es que la "cultura moviecenter", en caso de que ésta exista, se basa en un servicio integral que incluye desde fast food hasta juegos electrónicos.
Antonio Mansione, gerente general de Movie Centers Montevideo, explica el fenómeno al señalar que "en la década pasada la poca concurrencia llevó a que muchos operadores cinematográficos tuvieran que cerrar sus salas. En todo el mundo ocurrió esto. La llegada de los multiplex --en Estados Unidos en 1984 y en Europa poco después-- revirtió esta tendencia. En Uruguay ocurrió lo mismo. Si Montevideo tuviera otro complejo en el centro, debería llegar a una plaza de cuatro millones de espectadores. Sería una cifra bastante lógica para una ciudad de un millón y medio de habitantes. Hoy estamos en la mitad".
La década del 50 marcó la época de apogeo cinematográfico en cuanto a concurrencia. Por ejemplo, durante 1953, el año récord de espectadores, se vendieron 19.152.019 entradas.
La llegada a nivel masivo de la televisión, en la segunda mitad de la década del 60, trajo como consecuencia inmediata un descenso de espectadores profundizado, dos décadas más tarde, con el auge de los videoclubes.
La irrupción del video en el mercado, en la segunda mitad de los 80, representó un handicap negativo difícil de absorber para las salas cinematográficas uruguayas. El éxito del video estaba sustentado sobre dos premisas que aseguraban su aceptación masiva: la comodidad de ver una película en el propio hogar y la variedad de títulos disponibles en el mercado.
La crisis no tardó en llegar. Los cines barriales fueron los primeros en cerrar. Algunos se transformaron en supermercados (el "Cerrense" en Carlos María Ramírez y Egipto, dio lugar al supermercado "El Cine" hasta su cierre), locales bailables (en el "Punta Gorda", ubicado en General Paz y Caramburú, funciona la discoteca Vantix), estacionamiento de vehículos, o fueron adquiridos para convertirlos en templos religiosos.
En el "Liberty" por ejemplo, ubicado en 8 de Octubre y Bulevar España, funciona el templo "Misión Vida", al igual que en el "ABC", ubicado en Constituyente y Minas.
En el predio que ocupara el "Ambassador" --Julio Herrera y Obes casi San José-- hoy funciona un estacionamiento de nombre homónimo y una cooperativa de crédito. La estructura del "Ariel", inaugurado el 6 de julio de 1955, es compartida por una expoferia y la "Iglesia Universal del Reino de Dios".
No obstante, las salas que sobrevieron a la crisis supieron adaptarse a la nueva realidad. Las grandes superficies fueron fraccionadas en microcines, dando lugar a un nuevo fenómeno: los complejos cinematográficos, más fríos y funcionales y, sobre todo, redimensionados a las bajas concurrencias.
El pionero en adoptar esta modalidad fue la Compañía Central Cinematográfica cuando en 1990 modificó la estructura del "Central". La sala, con capacidad para 1.200 butacas, dio paso a dos salas con una capacidad de 600 y 400 butacas más cómodas y un sofisticado sistema de audio. También fue el primero en instalar, en 1993, un equipo de audio de última generación con efectos especiales con motivo del estreno de "Viven". Poco tiempo después cerraba el tradicional cine "Censa", ubicado en 18 de Julio y Magallanes.
Este año el "18 de Julio", luego de pertenecer a la Compañía Central Cinematográfica y a la empresa Metro, se transformó en "Cinemateca 18".
Para el presidente de la Compañía Central Cinematográfica, Julio Arocena, la tendencia de dividir las grandes estructuras contruidas en la primera mitad del siglo, se debió al descenso del público, lo que llevó a optimizar el servicio y, con el menor costo posible en el mismo espacio, crear una segunda opción de sala.
Arocena cree que el video, más allá del primer impacto negativo, fue el "nervio motor" para que el público volviera a las salas, sumado a las nuevas comodidades y a la seducción que aún produce la pantalla grande en medio de la oscuridad.
"El shopping necesita del cine para su propia vida y viceversa. Existen varias razones para esta realidad. El shopping representa una salida integral con una serie de servicios al alcance de la mano y, algo fundamental, poseen estacionamientos propios. Esta carencia es sufrida por los cines ubicados en el centro de Montevideo. Sin embargo, pese al descenso, todavía existe un público fiel a las grandes salas", afirmó Arocena.
El desembarco de los "moviecenters", basados en el concepto del cine como una salida integral --plaza de comidas y lugares de entretenimientos--, no tardó en llegar.
Durante la primera mitad de los 90 se mantuvo la tendencia en baja. En 1992 se vendieron 1.059.759 entradas, mientras que en 1994 concurrieron 989.146 espectadores. Durante 1999, año de la llegada de los "moviecenters" se vendieron 2.104.440 entradas, mientras que en lo que va de 2000 se estima una cifra superior a los 2.200.000 espectadores. Un 60% del total de espectadores concurrió a los moviecenters.
"El plan de marketing inicial", sostuvo Mansione, "era que Movie Center fuera un lugar atractivo y seguro para toda la familia. Un lugar, por ejemplo, donde las madres puedan dejar a sus chicos un sábado a la tarde con total tranquilidad. Esto ocurre por la confianza y la seguridad que ofrece todo el entorno, no sólo de Movie Center sino del shopping. Sumado a los servicios de estacionamiento, comidas o entretenimientos que brindamos".
Pese a todo lo que rodea a lo multiplex, Mansione piensa que la película sigue manteniendo el rol protagónico.
"La película sigue siendo el disparador, por más que ocurre un fenómeno que la gente viene al Movie y, una vez aquí, decide qué película va a ver. Muchas veces vienen con el programa ya armado, otras veces eligen en el momento. Esto es posible porque el 99% de las películas del circuito comercial están exhibiéndose en Movie Center. De todas formas, lo que los hizo venir es el programa de ir al cine. Creo que sigue siendo la película el principal factor a la hora de optar por el cine".
| Año | Espectadores |
| 1990 | 1.244.239 |
| 1991 | 1.220.151 |
| 1992 | 1.059.759 |
| 1993 | 1.233.843 |
| 1994 | 989.146 |
| 1995 | 1.114.937 |
| 1996 | 1.291.129 |
| 1997 | 1.563.869 |
| 1998 | 1.490.880 |
| 1999 | 2.104.440 |
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