La falta de trabajo, el cierre de industrias, la alta tasa de desempleo y la desestructuración familiar generó ayer un éxodo masivo de uruguayos hacia la parroquia de San Cayetano, con la intención de solicitar una ayuda indispensable al patrono del trabajo.
Este año, batió récord el número de creyentes que en el correr del día participaron de las ceremonias religiosas. Se estima que ingresaron a la parroquia unas 70.000 personas, superando en casi 20.000, comparado con los que llegaron en el año 2000 para pedir y agradecer al santo.
Desde primeras horas de la mañana, pudo apreciarse largas filas que recorrían hasta 300 metros por la calle Comercio. Pero la mayor concurrencia fue por la tarde, cerca de las 19 horas, cuando cientos de devotos permanecían parados formando una zigzagueante fila.
Por momentos, la larga espera puso de malhumor a los creyentes, mientras que un dispositivo de seguridad procuraba organizar el ingreso al templo.
Diez salvavidas del departamento de Rocha, desempleados, y que aguardan el pago de una deuda del municipio de .000 a cada uno, trabajaron ayer en la seguridad de la celebración San Cayetano a cambio de una canasta de comestibles.
La mayoría de ellos, desde el mes de diciembre quedaron sin poder pagar sus créditos y algunos tienen incluso dificultades para mantener a su familia.
Tanto adentro como en el exterior de la parroquia, se percibía en la multitud un ambiente de desaliento y la mirada de muchos transmitía dolor y desesperanza.
Ruben y María Cristina, llegaron a la iglesia desde la Costa de Oro. Hace 10 años que participan de la celebración y afirmaron que la concurrencia de este año "superó todo, y demuestra cómo está la situación del país". Sentado a un costado del templo, la señora Elida, de Punta Carretas y Mario, del Cerro, coincidieron en afirmar que "esta vez vemos a la gente desanimada y depresiva, lo que es peligroso", advirtieron. Una joven, Miriam, comentó que hace dos años se quedó sin trabajo; le pidió ayuda a San Cayetano y en 20 días obtuvo un nuevo empleo. Sofía afirmó que llegó a la parroquia para pedir trabajo para sus hijos. Por su parte, un veinteañero, con un niño en brazos quedó desempleado de una fábrica en diciembre y llegó al lugar para pedirle al santo un empleo.
También llegó hasta el templo un creyente que padecía sordera, estaba pensativo y con los ojos llorosos. Se comunicó con nosotros escribiendo en un cuaderno donde expresó que "mi trabajo sigue bien gracias a San Cayetano, y mi familia también... Mi nombre es Mario Vera y soy comerciante".
A las 19.30 horas, monseñor Nicolás Cotugno hizo un llamado a tener fe y confianza en Dios y exclamó que a veces se lo mata por indiferencia. Propuso ser piadosos, bondadosos y solidarios y dio el ejemplo de una mujer que vive en un asentamiento y tiene a su cargo 6 hijos y recibe una pensión de 0 al mes.
Cotugno exhortó a cambiar el sistema de sociedad humana que privilegia el capital al trabajo y explicó que la política y la economía deben estar al servicio de la sociedad y la familia.
"Hermanos, ánimo, no se dejen hundir por la desesperanza", enfatizó el arzobispo. Dijo que muchos no tienen pan, vino ni "la esperanza que viene de la confianza de Dios, por eso es que aumentamos la esperanza en tí".
La parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Cayetano, construida en 1917 y erigida en parroquia en 1934 es la única del país dedicada al Santo. Antiguamente se lo veneraba en las capillas del Hospital Maciel y del Vilardebó.
Este templo de la calle Comercio fue restaurado a partir de 1987 y debido a ello, así como la creciente inseguridad laboral y desocupación, viene recibiendo cada 7 de mes y en especial el 7 de agosto miles de peregrinos que buscan en la fe reavivar su esperanza.
San Cayetano nació en la ciudad de Vicenza (Italia) en 1480 y murió en Nápoles en 1547. Fue considerado como un modelo de solidaridad con los marginados y excluidos de la sociedad.
De cuna noble, cursó una brillante carrera universitaria y logró el título de abogado. Tal fue su prestigio que el Vaticano lo llamó a trabajar en la Cancillería Apostólica.
Durante el conflicto entre los Estados Pontificios y la república de Venecia en 1510, Cayetano fue un exitoso mediador de paz. Preocupado por las necesidades de los más desposeídos, fundó en Roma un hospital para enfermos infecciosos.
Al sentir el llamado de Dios entrega todos sus bienes a los necesitados y es ordenado sacerdote en 1516. Unido a un grupo de compañeros funda una orden religiosa (los clérigos regulares) y pasa a vivir en la más absoluta pobreza. En 1527, las tropas de Carlos V invaden Roma y Cayetano cae prisionero y es torturado. Una vez liberado viaja a Venecia donde funda una casa de recuperación para prostitutas y un Banco Popular para socorrer a las víctimas de la usura. En 1547, los napolitanos se levantan contra el Virrey que dependía de España y el 7 de agosto, mientras se firmaba el acuerdo de paz, muere Cayetano a las 5 de la tarde. El 12 de noviembre de 1670 fue declarado Santo. *
Comentarios (beta!)