Hoy sólo podemos verlos en alguna vieja película. Esas que muestran el Chicago de la época de "Los intocables". Por ahí aparecen esos salones donde los protagonistas, de trajes a rayas, se lustran los zapatos y compran finos tabacos.
Por esta "tacita del Plata" también existieron. En la Vieja Capital, por la década del 30, fueron muy populares. En todos los barrios y en el Centro se los encontraba cada pocas cuadras. Salones llenos de fotos de artistas, de grandes jockeys, con las infaltables de Gardel, Leguizamo, Chaplin y la Dietrich. Comercios que se dedicaban a la venta de tabacos, habanos y cigarrillos. Tenían dos o tres sillones que en el verano ponían en la puerta, donde se lustraba el calzado. En el antiguo Reducto, por Caridad y Zapicán, estaba el "Astro", donde un botija lustraba duro y parejo los botines de los vecinos. Le daba de punta a la pomada y la franela, mientras el cliente leía sobre las broncas en Europa y de un enorme "dirigible" que pasaría sobre el Palacio Salvo. Todos cuidaban el brillo de sus tamangos, ya fueran Fort, Scalone y los primeros Bagnulo. Tiempos del auge del charol y de unas pintonas botitas. Se subía y bajaba de los tranvías, se trillaban los adoquines y se bailaba en los cabarets, siempre con los zapatos bien lustrados. Y para eso estaban los pibes que se hacían sus primeros vintenes entre gamuzas y pomadas de betún. En esos saloncitos también estaba todo para ese "sensual placer del fumar", al decir del tango. Pitillos, boquillas, tabacos y filtros en coloridos estantes. A los costados carteles con camellos, árabes y galanes haciendo pinta. Todas las marcas del ayer, como el Rio Novo, Toro Blanco, Amarelino o el J.M. aromáticos tabacos. Y en cajillas, el Guerrillero, Record Libres o el Montevideo. Los que tenían guita le daban a los habanos Livorno. También se compraba "El Naco", un toscano de hojas fibrosas, para darle al hábito de marcar tabaco. El patrón tenía fichada a la clientela. Se pasaba el umbral de la puerta y ya estaba sobre el mostrador la marca preferida. Luego comenzaron a levantar quiniela y agregaron servicio de mensajería con ciclistas.
Entre el humo del tabaco y los zapatos brillantes andaba un botijita por el "Astro". Con los años, le dio por contar historias. De señores pitando sus fasos, algunos masticando tabaco y uno que se levanta del sillón del lustrado lanzando una moneda que da vueltas en el aire, brilla y nunca parece caer.
Los esperamos los sábados y domingos, a las 19 horas, en 1410 AM LIBRE.
Coordinación: Angel Luis Greene
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