En el Interior, en tanto, indica el trabajo de la central sindical que la fuerte y prolongada recesión que afecta a los sectores productivos nacionales repercutió negativamente en las condiciones del mercado de trabajo. La tasa de desocupación del primer semestre del presente año (12,6%) fue históricamente elevada se indica en el documento.
Esto implicó, se agrega, que durante el presente año, considerando la información disponible referida al trimestre junio-agosto, el número de desempleados en las localidades del interior urbano mayores de 5.000 habitantes se incrementó en 10.000 trabajadores, respecto al promedio de 1999.
Lo que determinó que se vean afectadas hoy unas 72.000 personas.
El estudio sobre el mercado de trabajo indica que en un contexto de menor producción las empresas contrajeron de forma significativa su demanda de empleo; lo que determinó la disminución de puestos de trabajo.
A esto se le suma el hecho de que las empresas que podrían estar comenzando una leve recuperación de la producción no lo están reflejando en una mayor demanda de trabajadores, debido, fundamentalmente, a las "negativas" expectativas que en torno a la reactivación de la economía nacional tienen los empresarios.
Esta situación ha determinado que el nivel de empleo haya descendido, agravando la caída que ya venía sufriendo desde el cuarto trimestre de 1998. Esto se debió a la menor ocupación en casi todos los sectores de actividad.
Se agrega que la tasa de empleo del total del país fue de 51% en el promedio de los primeros seis meses del año, mientras que en 1992 había sido de 52,6% (ver cuatro 1). Aclara el informe que en las estadísticas oficiales elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el "total del país" refiere a los hogares urbanos de localidades de 5.000 o más habitantes y se realiza desde 1998.
Esto significó la pérdida de siete mil puestos de trabajo en el semestre, aunque la mayor caída se verificó en el trimestre abril-junio (45.000 puestos perdidos).
La tasa de empleo, se señala, mide la proporción de ocupados respecto al total de personas en edad de trabajar (14 años o más); mide la relación entre la población económicamente activa (quienes trabajan o buscan trabajo) y la población en edad de trabajar; y mide la proporción de desocupados en la población económicamente activa.
Sectores afectados El desempleo, se sostiene, aumentó en todos los sectores de la producción. El sector "otros" --que comprende a los trabajadores del sector agropecuario y de la explotación de minas y canteras-- fue donde la desocupación creció más intensamente.
A partir de la devaluación brasileña, a principios de 1999, el sector recibió importantes impactos negativos que se tradujeron en una trayectoria creciente de la desocupación.
Esta situación laboral del sector se intensificó a fines de 1999 y durante los meses transcurridos de 2000, alcanzando niveles de desempleo específico históricamente elevados y constituyendo actualmente la tasa de desocupación más elevada en comparación con los restantes sectores de actividad del interior del país.
Esto correspondería a la importante disminución de la actividad productiva del sector agropecuario en el primer semestre del corriente año (5,5%), que afectó al subsector agrícola y a casi todos los rubros pecuarios, excepto la producción de carne vacuna.
Se agrega en el estudio que simultáneamente con la disminución del empleo las familias desarrollaron estrategias de sobrevivencia que implicaron que una mayor cantidad de personas se volcaran al mercado de trabajo buscando empleo en forma activa.
Esta reacción correspondió totalmente a hogares del Interior del país, ya que en Montevideo la tasa de actividad apenas disminuyó.
De este modo, la conjunción de una caída en el empleo y un muy leve crecimiento de la oferta de trabajadores dio como resultado un crecimiento de la desocupación en todo el país.
La tasa de desempleo del primer semestre del año fue de las más altas desde la década de los 80 (13,2%, mientras que había sido 11,1% en el primer semestre de 1999). Esta evolución de la tasa de desempleo que alcanza el 14% en el trimestre julio-agosto implica que durante ese período el número de desocupados en el total del país urbano superó las 190.000 personas.
La rápida respuesta de la tasa de desempleo al descenso de la producción durante 1999 y el primer semestre de 2000 contrasta con la evolución observada en los años posteriores a la crisis de 1995.
Período durante el cual el incremento de la producción no implicó una caída del desempleo, observándose recién en 1998 un descenso significativo de la tasa de desempleo, según el informe.
El estudio del Instituto Cuesta-Duarte señala que la desocupación creció considerablemente en la capital del país en el primer semestre del año, agravando la situación ya complicada del primer semestre de 1999.
Se agrega que el desempleo creció tanto entre los hombres como entre las mujeres que viven en Montevideo, y aunque estas últimas sufrieron una mayor probabilidad de estar desocupadas el mayor aumento se verificó entre los hombres. Los cuales pasaron de una tasa de desempleo de 9,3% en los primeros seis meses de 1999 a una de 11,3% en igual período del corriente año. Esto implicó que durante el presente año, considerando la información disponible referida al trimestre junio-agosto, el número de desempleados en la capital se incrementó en 24.000 trabajadores respecto al promedio de 1999; alcanzando a unas 100.000 personas.
La pérdida de puestos de trabajo dio lugar a un fuerte aumento del desempleo en la capital del país. La tasa de desempleo pasó de 12,2% en los primeros seis meses de 1999 a un promedio de 13,7% en igual período de 2000 (ver cuadro 2). Esto implicó un pico de desempleo en el trimestre abril-junio de 15,3% en Montevideo.
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